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DESAFÍO SOMIEDO 2018

Por Óscar Fernández

Hace un par de años, gracias a nuestro compañero Ivan Martinez, descubrí que en la zona del parque natural de Somiedo realizan un trail, siendo Somiedo un lugar al que le tengo un cariño muy especial no dude ni un momento en inscribirme a la carrera, pero por el sistema de inscripción no solo es necesario querer sino también poder, así que hasta este año la fortuna no me permitió inscribirme ya que primero tienes que conseguir plaza en un sorteo.

Por la admiración que le tengo a estas montañas, Somiedo sabía que no podía ser una carrera en la cual mi objetivo fuera buscar tiempo, sino que el verdadero objetivo desde el principio siempre fue disfrutar de esos paisajes que hace más de 20 años descubrí, ya que aquí realice mis primeras incursiones en el mundo del senderismo, sin lugar a dudas si alguien me pregunta cuál es la ruta de senderismo que más veces realice la respuesta no puede ser otra que la que va del pueblo del lago, al lago del Valle, algunos años creo que subir hasta en 3 ocasiones, son sol, con nieve, a pie, a caballo, da igual la época del año, llegar al lago y escuchar el silencio de estas montañas siempre hizo que el camino valiese la pena, pero no me voy a poner nostálgico…

Por eso con muchos sentimientos, cientos de recuerdos y un tremendo cariño a esta comarca este fin de semana por fin puede participar en la MDS (43 km de montaña con unos 5000 M de acumulado), aun sabiendo que mis piernas no estaban para muchas fiestas, por la falta de entrenamiento y diversas molestias que arrastro en los últimos meses.

En esta prueba coincidía con varios amigos del equipo de los Cazafantasmas, y por supuesto con dos compañeros, por un lado Jorge, que también participaba en la distancia maratón y en la distancia de ultra con DANI, aunque a este último por horarios realmente no nos llegamos a ver hasta que finalizo la carrera.

Con Jorge intente compartir parte de la carrera, pero El buscaba un objetivo claro, bajar de las 8 horas, y aunque intento esperar por mí, finalmente la lógica hizo que cada uno afrontase la carrera según sus posibilidades físicas y estaba muy claro desde el principio que Jorge está mucho mejor preparado para afrontar esta prueba que Yo, así que tras compartir algo más de 12 km poco a poco me fui quedando atrás aunque realmente hasta el km 20 mantenía contacto visual, y es que en algunos tramos llevarme 10´ de ventaja solo suponían 500 metros de distancia.

Como sabía que me enfrentaba a un auténtico desafío, mentalmente dividí la prueba en dos partes la primera hasta el km 28, de esta parte los primeros 13 o 14 km no revisten de mucha dificultad, incluso se realiza algun tramo por asfalto que yo aprovechaba para recuperar puestos, pero poco a poco la cosa se fue complicando, y es que entre los km 15 y 20 (aprox) se acumula casi el 75 por % del desnivel positivo de la prueba, pero por otro lado esta también es la parte mas bonita de la prueba, y es que sobre el km 18 al 21 (aprox) realizamos la subida al CORNON.

Como es la subida AL CORNON? La verdad es que por mucho que cuente sobre la subida a esta montaña solo estando en el lugar se puede entender lo bonito que resulta esta parte de la carrera, varias veces comente en ese tramo que los cientos de corredores que veíamos a lo lejos cresteando la cima del monte parecían hormigas ante la grandeza de la montaña, esta subida a mas de 2100 M, resulto mas que dura, menos mal que llevaba los bastones, para auxiliar a mis afligidas piernas, en este tramo vi como mi reloj me registro algun km en mas de 25`. Y una vez superada la cima el mejor de los premios una vistas de impresión, asi que me tome unos minutos para hacer alguna foto y enviar algun mensaje informando sobre el punto de carrera en el cual me encontraba a todos los que estaban realizando seguimiento de la evolución de la carrera.

Desde ese punto comienza una bajada, que en la primera zona resulta poco cómoda para un corredor como Yo, así que los primemos km toco bajar casi caminando hasta que llegamos a una zona de pradera donde el sendero era bastante fácil de seguir y me permitió nuevamente apretarle un poco, hasta prácticamente llegar al avituallamiento situado en el PUERTO, en este punto acababa la primera parte de las dos en que yo dividí la carrera. Aproveche para tomar fuerzas en el avituallamiento y que mejor que una cervecita… ;)) para borrar de la boca el sabor dulce de los geles y bebidas isotónicas.

Después de una parada de poco más de 5` volví a arrancar para afrontar la segunda parte de la carrera, sabiendo que esta zona tenia menos desnivel por lo cual aparentemente seria mas fácil, pero siendo también muy consciente de que tras 28 km mis piernas no estarían para muchas alegrías.

Yo pensaba que desde aquí casi todo era bajar, pero esta claro que cada vez interpreto peor los perfiles de la carrera, ya que a los pocos metros de volver a arrancar veo que la cosa vuelve a coger desnivel positivo y me comienzo a preguntar porque no aprovechaste y te retiraste en el puerto ya que estaba Aurora y no tenias ni que esperar al vehículo de la organización, pero bueno sacando fuerzas decidí luchar contra mi cabeza y razonar que estando en ese punto incluso en modo andaina tenia que acabar la carrera dentro del tiempo de corte.

Así que intente distraer un poco la mente, y disfrutar del paisaje, aunque la verdad no se si ver como hacían sus necesidades varias vacas se puede considerar como “paisaje”, pero era lo que tocaba en esa zona ya que un buen rebaño de vacas cubría la ladera del monte en esa zona, y al fina para distraerme si que sirve,, unos cuentan ovejas para dormir otros vacas para no pensar en el dolor de piernas…

En los siguientes km, como estaba en modo andaina incluso alguno de los voluntarios y algún corredor me pregunto si estaba bien, a lo cual mi respuesta siempre era la misma, para seguir a este ritmo sin problemas puedo hacer 20 km mas si hace falta, pero para ir mas rápido se me acabo la gasolina y es que eso es lo que ocurre cuando vas a una carrera sin el entrenamiento adecuado.

Para no extenderme mucho en la crónica  solo mencionare que de los km siguientes merecen especial mención dos cosas:

1- Las vistas del pueblo del valle desde la montaña a unos 2 km, realmente es que la zona me enamora.

2- Y mas importante el detalle del penúltimo avituallamiento, TENIAN SIDRA!!!! y jamón y empanada.., eso si que fue tentador, después de salir de ese avituallamiento recuerdo que los siguientes metros mi cabeza estaba diciendo y porque no das la vuelta y pides que te recojan allí, mientras te tomas un par de sidras mas…..

Una vez pasado este avituallamiento ya solo quedaban unos 3 km, «poco bonitos» por un camino que no merece ninguna mencion especial, salvo que ya se escuchaba la musica y al speaker animando la llegada de los corredores.

Sobre la carrera como a todo el que le pregunte solo puedo decir que es PERFECTA, en organización, recorrido, avituallamientos y el general en todo lo relativo al trato al corredor, llegue a casa con una bolsa llena de detalles y recuerdos, pero sobre todo con la felicidad personal de poder decir que participe en un trail por la comarca de Somiedo.

Tengo que reconocer que al acabar la prueba me pregunte porque me meto en estos saraos, y pensando que mejor es participar en un 10 km, que el sufrimiento apenas dura 50 minutos, pero ahora que ya pasaron unos días y mis piernas ya comienzan a volver a la normalidad, se a ciencia cierta que esta fue la primera, pero no sera mi ultima participación en DESAFIO SOMIEDO.

ULTRA SERRA DA FREITA – 65 KMS

Por IVÁN MARTÍNEZ

Nécoras en A FREITA

Buuf no se ni por dónde empezar.

 

¿Por qué la Freita?

Pues sabiendo que era el lugar preferido de Jose Moutinho parte de mí se aterraba y la parte  » 50 sombras de grey » se alegraba, pero un minuto con Ramiro, nuestro capitán montuno , me hacía decidirme

¿Por qué 65 km? porque ni loco me pillaban en el de 100 km, la gente que se pone en la salida de esa prueba realmente tiene todos mis respetos del mundo. Como bien definio MIllara: «Si Frodo tuviese que haber tirado el anillo en Arouca , Sauron reinaría en la tierra Media».

Y realmente ¿por qué vamos a estas carreras? Porque nos encanta y sobre todo esta vez que íbamos en familia, 4 nécoras a la de 65 km y 4  a la de 100km, es imposible decir que no.

Todo comienza el viernes con un viaje a Arouca, previo paso por Valença a comer bacalao y churrasco, vamos a los dorsales y ya los nervios se notan en todos. Todos se van de cena y yo prefiero irme tranquilo al hotel (ya me había llevado la comida de casa).

5 am y a desayunar, la salida es tempranita  a las 6:15 am y queda mucho día por delante (para algunos más que para otros)

Empezamos las 8 nécoras juntas, el principio es continua subida hacia el altiplano de la Freita, por un bosque muy frondoso y con muchísima humedad (fue mi único momento malo de la carrera pues no era capaz de respirar bien). Una vez llegado al km 8 más o menos salimos del bosque y de la niebla y ya comienza a entrar algo de fresco y me encuentro mejor.

Llegamos al avituallamiento del km 9 y ahí ya sabía yo que se acabaría el trote familiar de las nécoras. Primero Pedrosa , seguido de César (es estrenar camiseta nécora y se lanzan) se escapan en el primer tramo de bajada. 2 minutos después los que me pasan son los compañeros de los 100 km . Ahí ya sabía que no los vería en todo el día. Lo único que preocupaba en ese momento era donde estaba Lete, pues sabía que gran parte del día iría con él. Lo veo a lo lejos, ya que baja peor que yo, así que decido ir esperándole , ya que aprovecharía luego para que él tirase de mí en los falsos llanos.

Hasta el avituallamiento del km 21 en Tebilhao todo era un continuo sube y baja donde relativamente se iba rápido y la presencia de Lete era importante en la carrera.

A partir de aquí la carrera iba a cambiar y yo sabría que sería de vital importancia para el compañero, pues las zonas técnicas no son su especialidad (menos la mía , pero en el país de los ciegos el tuerto es el rey jejejejje).

Tras una pequeña subida el camino nos gira hacia la derecha y allí está , se ve, se huele incluso,…. A BESTA esta aquí, propio de un guion de cine ( con previo paso por un cementerio, trátese de algo irónico) nos dirigimos al salón de juegos de Moutinho. Todo lo que te digan de esta subida, todos los videos que veas, no hacen reflejo de lo pequeño que te sientes al verla. Una verdadera pared de rocas esculpida que tienes que ir saltando de una en una, mojándote a través del rio que transcurre por  ella,…

A BESTA

Ya desde abajo el plan era claro y le digo a Lete : » te espero arriba» prefería subir a mi ritmo y esperarle arriba. Así que primero me guardo los bastones (pues necesitare las manos) y  previas fotos que me doy el lujo de hacer, meto la directa y empiezo a pasar a gente en un terreno que me viene bien, subida de potencia pura y de no poner ritmo de marcheta. Una vez que llego arriba me doy cuenta que es lo más duro que he subido hasta ahora, allí espero 2 minutos a Lete pero empieza a levantarse frio, así que decido empezar a andar y que me coja él. Pasan los minutos y Lete no llega , pero tampoco nadie de los que he pasado en la subida y 2 km más adelante antes de empezar de verdad la bajada , me pongo el cortavientos y me quedo a esperar.

Lete en A BESTA

En 7 minutos llega Lete con Rui, un portugués  que nos acompañaría durante 23 km, que habían recuperado en la subida y adelantaron a gente que yo pase en la parte final. A partir de ahí un descenso muy técnico entre arboles hasta llegar al avituallamiento de Bondança en el km 33. Aquí empezarían mis alegrías.

Pizza , había pizza!!! Ya esta bien de plátanos , sandias y frutos secos y aparte me dicen que en el siguiente avituallamiento habia Bifana , dicho y hecho hay que salir de allí directos al próximo avituallamiento jajajajajaj.

Seguimos con una pequeña subida (en relación de donde veníamos) y nos quedaba por delante el descenso técnico del día, una bajada directa al rio entre árboles y con bastantes problemas para estar erguido. Aquí ya empezamos a acordarnos de nuestros amigos de 100 km que sabíamos que lo pasarían de noche.

Una vez llegamos al rio, nos encontramos con algo que ya teníamos en mente y sabíamos que teníamos que llegar muy enteros, las escaleras del martirio, un camino de más de 800 escaleras que nos iría aproximando al pueblo de Lomba (en mitad de la subida), tramo durísimo con mucha humedad debido al bosque cerrado y al rio, pero de una belleza extrema.

En Lomba , la prometida Bifana , mas pizza y una coca cola fría (también cerveza para el que quería) y a partir de ahí mas subida , primero de forma más tranquila y de repente vemos como por una montaña empezamos a ver camisetas.

¡Madre mía!, se ve toda la subida que nos queda con más escalones, otra subida de potencia muy explosiva y que la gente que fuese corta de fuerzas lo iba a pagar muchísimo. Decido de nuevo a coger mi ritmo, pero en esta subida menos técnica Lete se defiende mucho mejor y solo le meto 1 minuto arriba , un poquito más tarde llega Rui y volver a hacer grupete. A partir de ahí una bajada y llegábamos a una especie de llano en el perfil.

Los  falsos-llanos en Moutinho son bastantes «peligrosos» y aquí no iba  a ser menos, estábamos en su parque de juegos y cual «sociópata en serie » nos había preparado una trampa. Cuando creía que íbamos a descansar nos encontramos con un sendero muy estrecho, incluso con cadenas en la pared para agarrarnos, aquí vamos muy lentos y de repente nos pasa Duarte (el campeón de los 100 km) alucinante el ritmo que llevaba. Hasta el avituallamiento del camping poco más salvo que empieza a caer la niebla y el frio, con lo cual nos ponemos todos el cortavientos.

En este avituallamiento ya sabría que Rui nos diría adiós, se le veía muy bien y daba por hecho que en la bajada de 10 km que nos quedaba se nos escaparía, pues yo no pensaba despegarme de Lete (que aquí ya lo estaba pasando peor, pues había pasado su record personal de kilómetros)

Dicho y hecho en el primer km de subida íbamos juntos pero en el falso llano de la cima y antes de empezar a bajar Rui se nos escapa, y a partir de ahí nos irían pasando gente del ultra y «muertos» que habíamos pasado en las subidas pero que sabía que como zombies revivirían en esta bajada final de 10 km, bajada bastante corredera salvo un par de km.

Bosque , bosque y más bosque hasta ir aproximándonos a Arouca. Lete me invitaba a irme, pero yo desistía para seguir ayudando y también para no ir solo en zonas habitables debido a mi miedo a los perros sueltos.

Finalmente después de 14:28 minutos vemos el pabellón, todo alegría que habíamos conseguido acabar una prueba durísima en 14 horas y 30 minutos (yo contaba con 15 horas , así que estaba contentísimo).

Y cómo no, hoy mismo como costumbre con mi paso por el Burguer KIng , doy por cerrado la prueba.

¿Próximo objetivo? en el proximo capitulo jejejejejejje

Posdata: Un reconocimiento a mis amigos de los 100 km .

A Mllara y Alfonso que consiguieron acabar una prueba que en vez de dar 5 puntos para el UTMB , tendría que ser que el UTMB te diese puntos para venir a la Freita como bien decia Alfonso.

A Jorge que el pobre tendría que retirarse justo antes de A BESTA, mucho ánimo compañero.

Y mencion a parte a Ramiro «culpable» de que haya estado alli y nuestro «capitan montuno» y un claro culpable de mi buena carrera, persona de la que se aprende cada vez que puedo subir al Vixiador, uno de mis referentes y que no tuvo un buen dia y al igual que Jorge en el km 62 decidio poner fin a su aventura a sabiendas que les faltaba subir A Besta.

Muchos ánimos a los 2.

GTAC – por Dani

Las 5:15 de la mañana, suena el despertador y toca levantarse. Apenas he dormido 4 horas. Me noto cansado ya que llevo una buena temporada a tope de trabajo, hasta le digo a Ro que no quiero salir, que me deje dormir. A la hora de desayunar apenas me entra una tostada y un café, maldivos nervios.

gtac carma

Bajamos para la zona de salida, paso el control de material y empiezo a calentar un poco articulaciones, un poco de trote y poco más. Llegan el resto de compañeros del equipo charlamos y hacemos la CARMA FOTO.

gtac carma foto

Hora de la salida, la verdad que bastante rápida, es cuesta abajo claro pero en unos cientos de metros esto cambia y pica hacia arriba subiendo para Seoane. Intento no perder la cabeza de carrera aunque en este momento vamos mezclados maratón y ultra. La primera parte pica hacia arriba, así que uso los bastones para coronar el Taro Blanco, aquí paso en la 2ª posición, bajamos por camino no muy técnico, me pasan 2 corredores, pero no vamos ni en el km8. Queda mucho.

Ahora toca coronar Castro Brío. Al hacerlo guardo los bastones porque toca una bajada súper técnica entre árboles y muy resbaladiza, que llegaba a una pista que conectaba con el Val das Mouras, un sitio alucinante, pena de ir corriendo. Sigo bajando con cabeza porque aún queda mucho alcanzo al 3º corredor que se había perdido, llega el 2º avituallamiento y el casi ni para, en este está Ro esperando con el las bebidas listas para rellenar. Como algo y salgo.

Toca un tramo bastante rápido por el río Lor pero con zonas algo técnicas, sigo a lo mío tratando de no pasarme de ritmo ya que aún quedan bastantes petadas. Llego a Folgoso 3º avituallamiento k24 donde me espera Ro, aquí saco los bastones porque toca subir a Pico do Coto, al coronar los recojo con la coña de que no me fijo en las balizas y regalo metros positivos. Doy vuelta y sigo bajando hacia el Pontón por una bajada que se las trae, pero cada vez voy con más confianza, al llegar abajo hay unos bidones con agua cojo el vaso y bebo un par de veces. k30.

Salgo y vuelvo a sacar los bastones para subir hasta la cueva donde los recojo y saco el frontal, se podía hacer sin el pero mejor así. Ahora tocan 5 km sube baja hasta el colegio de Seoane donde me suelto un poco y me lo paso pipa.

Llego al colegio k36. Paso el control de material, como bien, hablo con Ro un poco y bebo bastante.Ahora empieza la carrera, siempre voy mejor con el paso de los kms y había guardado bastantes fuerzas.El 3º a 5’ y el 2º a 10’ más o menos, mi intención es adelantarlos subiendo Penaboa, porque sé que mi fuerte es subir.

gtac por dani

gtac dani y ro

Salgo y Ro me acompaña unos metros animándome, empieza la primera cuesta y bastante bien para los km que llevamos, antes de llegar arriba ya diviso al siguiente competidor, la última parte de la cuesta bastante técnica con alguna trepa. Bajo por un camino bastante complicado de esos que no te permiten bajar la atención hasta el KV de Penaboa.

Vamos al lío empiezo, la subida trotando ya que el principio no pica mucho hacia arriba. Al llegar al avituallamiento de Ferreiros de Arriba me encuentro a Jose Manuel que iba en 3ª posición. Ro esta esperando con todo listo, mismo proceso, bebo como vuelvo a beber y salgo, mientras Ro rellena los bidones. Aquí me desprendo con la mitad de comida que porteaba por si me daba una pájara, a estas alturas de carrera con 100g de frutos secos e isotónico para dos bidones me es suficiente de reserva. Salgo y José Manuel se une, yo empiezo a tirar y en nada ya le saco 1’. En la primera parte de la ascensión ya veo a Moises que iba 2º, aprieto y llegando a la última zona ya lo veo más cerca, a 2’ como mucho. Al coronar no consigo adelantarlo. Justo cuando llegué él empezaba a bajar y el 1º salía del descenso de Fontes do Fedo.

gtac

Aquí recojo los bastones y pierdo la atención con las vistas y venga torcedura en el sitio más fácil del día. Me siento y le doy movilidad al tobillo sin apoyar, veo que tengo molestias pero no dolor, menos mal tener que abandonar en este punto sería muy complicado para mí y para la organización. Por suerte no fue gran cosa y el 2’ estaba corriendo otra vez, eso si en esta bajada perdí mucho tiempo, parando en los riachuelos a enfriar la zona, aparte que era súper técnica y tuve que ir con mil ojos. Llegando al final se acerca Jose Manuel pero no me adelanta decide seguirme. El descenso técnico terminaba en una pista bastante corrible así que empiezo a soltarme para probar el tobillo, responde bien al impulsarme de metatarso y sin apenas molestias.

Empezamos a subir por pendientes que permitían trotar y lo pierdo, sigo apretando. Al girar una curva veo a Moises a menos de 200m, no me lo pienso y le doy caña hasta su altura, recupero unos segundos y sigo. Ahora es casi todo bajada hasta Moreda y ellos dos bajan bastante bien, así que tocar dar un poco más de mí y mantener el ritmo, la verdad que me encantó esta parte, pasando por soutos hasta llegar a un riachuelo que subía hasta Moreda, aquí si que corrí por culpa de las ortigas. Al llegar al avituallamiento ahí está Ro y se sorprende al verme en 2ª posición, mientras me avituallo llega Jose Manuel, ahora en 3ª posición, así que no tardo en marchar.

Toca subir hasta monte Cido y hacer el cresteo hasta el castillo, ahora ya con los bastones recogidos voy disfrutando de cada paso, me duelen hasta las pestañas, tengo las patas como palos pero sigo disfrutando e intentando mantener el ritmo. Ya pasando el castillo ahora es todo casi hacia abajo, pistas, caminos algo rotos, tramos de piedra, parece que no lleve 65k en las piernas. Bajo muy cómodo y en los repechos no me vengo abajo, esto ya está hecho puede más la cabeza que las piernas. ( Este último sector el más rápido de toda la carrera por el gps).

Total 70k en 9:40.

Llegando a meta me pasan infinitos pensamientos de alegría, rabia y satisfacción. No puedo describirlo con mas palabras, solo agradecer a Ro su comprensión y que me acompañe en estas locuras.

Salud y kms.

gtac podio carma

Querido enemigo mío

Crónica personal de la “San Mamede desafío solidario”

Por JR

“El mayor despeñadero, la confianza” (Francisco de Quevedo)

Han pasado veintiún días desde la cita convocada para la ‘VI edición del Ultra Trail do Barbanza’ de Arousa Neo. Tras el bache, me encuentro preparado para afrontar otra prueba de trail. Me animo con la “San Mamede” ourensana de 21 km. Dos docenas de pura montaña.

Esta es mi primera carrera federada y, también, la primera con tanto desnivel. Para mí significa adrenalina, pero también una dosis importante de nerviosismo – que por otra parte no soy capaz de disimular -.

Como siempre mi esposa es capaz de relajarme. Ella… y el precioso establecimiento en el que nos alojamos guiados por las buenas criticas en las redes. El Hotel Monumento Castelo de Maceda es un lugar con una magia especial – esa magia que desprenden los castillos- , a la que el Chef Carlos Parra adereza con su disposición, simpatía y recetas sublimes. (Anotad el “capricho de tortilla”, el “queso frito con miel”, y las carrilleras con salsa . ¡Espectacular!).

Llega el día y la hora. El punto de encuentro: Castro de Escuadro. (¿Quién puso allí ese pueblo?) Increíbles los “recunchos” que esconde mi querida Galicia.

Las piernas me tiemblan. Pero al ver a mis compañeros y su sonrisa cómplice, el hatillo de nervios se evapora.

Allí están media docena de “nécoras” motivadas: Ramiro Álvarez y su esposa Pilar, Alfonso Costas, Óscar Fernández, Millara, Aurora López y Javier Rodicio. Actitud de guerreros a punto de ir al combate. Mantenemos el tipo para la #carmafoto que atestigua nuestra presencia como equipo. Capitanea la misión el veterano Ramiro.

Me dirijo al cajón de salida. Bocinazo de salida de una oriunda buena aldeana. ¡Y comienza el combate!.

Salgo con un ímpetu que no he calculado bien, y pronto me doy cuenta de que debo bajar el ritmo. Dejo que los corredores vayan por delante. Escucho a Ramiro mientras me adelanta: “Vamos, compañeiro!”. Le contesto con una sonrisa.

Desde los primeros kilómetros me quedo a la cola de la carrera, y sin mucha preocupación disfruto del paisaje que me rodea. Llego al primer avituallamiento donde me espera una sorpresa: Encarna, mi esposa, junto a Pili y otras acompañantes, estaba allí animando. Sus palabras y sus besos me dan más confianza para seguir con la carrera al mismo ritmo en el que me estaba manteniendo.

No mucho más tarde, hacia el kilómetro 6 llega la gran subida del perfil.¡Cómo la disfruto! Cuánto mas subo más me detengo, y no es por cansancio, si no para ver las imponentes vistas que me ofrece la sierra.

Esta vez voy lento pero seguro. Disfrutando sin parar. Sin perder de vista las señalizaciones. Corro “con cabeza”. Algo que aprendí en la última prueba de trail. Piernas, caja, corazón y cabeza.

Llego al siguiente avituallamiento. Indicación de 9 kilómetros. Me preocupo por que me doy cuenta que los datos de mi reloj-que marca 10.500 metros- no concuerdan con la indicación del cartel. Todos mis cálculos van mal. ¿Qué pasa? De nuevo ese breve escalofrió que me recorre el cuerpo reaparece: eres tú, enemigo mío.

Una persona de la organización me indica que no voy a llegar al tiempo de corte. Ignoro (literalmente) sus palabras y continúo.

En unos metros llega la bajada de la montaña. Tengo que aprovechar para acortar el tiempo. En ese momento, antes de dar el primer paso para comenzar el descenso, noto tu presencia. Estás ahí. En silencio. Como el depredador a punto de atacar.

Te ignoro y esprinto como un rayo, saltando a brincos, ladera abajo. Miro el reloj, y por los datos que indica, me doy cuenta de que no voy a llegar. Intento engañarme convenciéndome de que puedo conseguirlo y aumento la velocidad. No es suficiente. Al final, en el kilómetro 14 , me invitan a abandonar por no llegar al tiempo de corte.

Noté tu risa, tu carcajada, tu burla, creía que había vencido en la sierra do Barbanza, pero me equivoqué. Me confié y tú, en el silencio absoluto, dejaste que me derrotara a mí mismo. Mientras más lo pienso más me enfurezco.

He sido derrotado. Esta vez no hay ninguna excusa. He fallado y tú has vencido. Pero, en boca de Simón Bolívar, te digo, querido enemigo mío, que el arte de vencer se aprende en las derrotas. Pero también tengo que agradecerte por que hoy me has dado un objetivo que antes no tenía.

“ Un guerrero acepta como una derrota, sin intentar transformarla en victoria” (Paulo Coelho)

Ultra Trail da Barbanza – 35 kms

Por JR

Vires acquirit eundo (“La fuerza se adquiere avanzando”) – Virgilio.

“La verdadera victoria no es la que se consigue tras una batalla ganada, sino la que obtenemos al aprender a levantarnos tras las batallas perdidas.” (Anónimo).

Sábado noche. Estoy nervioso. Lo noto yo. Lo percibe mi esposa. Nunca he corrido una distancia así. Sé que va a ser una prueba dura, por eso los nervios no me dejan conciliar el sueño.

Cuanto más se acerca la noche más inquietud me invade.

Sábado 3 a.m.. Sigo despierto y tengo que madrugar para la carrera más importante de cuantas he corrido hasta ahora: el “VI Ultratrail do Barbanza”, en la distancia de trail de 35 km.

Domingo 8 a.m.  Salimos hacia Riveira. Apenas he dormido tres horas. De camino le comento a mi mujer que me gustaría dedicar este trail a mis compañeros del club C.A.R Marisqueiro por todo el apoyo y ánimos que me han brindado desde que llegué al club. Le parece una buena idea .

Llegamos al punto de salida y el miedo, esa tenaza farisea, se empieza a apoderar de mi cuerpo, y empiezan a asomar los primeros pensamientos negativos: “No estás preparado”, “Te falta entrenamiento”,  “Estarías mejor en casa”,  “Tú no vales para esto”… El enemigo hace su aparición de forma prematura.
Dorsal en mano me dirijo hacia el arco de salida donde me encuentro a mis compañeros, los avezados Ramiro Álvarez y Alfonso Costas. Dos sonrisas tranquilizadoras. El poder de la veteranía. El calor del compañerismo.
Tras la foto de rigor, la #carmafoto, les comento que siento que necesitaba un mes más de entrenamiento. El poder de la veteranía habla: 
 “Corre con cabeza; ve con cuidado y si tienes que andar, andas”.

Ramiro, Alfonso y yo mismo. Con compañeros así…

El consejo retumba en mi conciencia: “Corre con cabeza”.  De acuerdo. Tengo ocho horas para acabar la prueba, tiempo suficiente por delante. Mi objetivo es ese: llegar a meta y romper ese muro que me frena.

Salgo sin prisas, a mi ritmo, sin pretensión de sobreesfuerzo.

El primer error lo cometo pronto. En el kilómetro 2 me detengo (une petite urgence, vous savez…) y pierdo de vista al grupo con el que corría. Soy ya el último del pelotón, pero no le doy importancia: mi propósito es acabar la carrera.

Sigo hasta una cascada preciosa que reconozco de otras pruebas disputadas en la zona y enfilo una cuesta, sigo corriendo… De repente me doy cuenta de que no localizo las cintas de baliza. Me he perdido. De acuerdo:  doy media vuelta hasta la última baliza que vi, e intento buscar otro indicador para continuar… No lo localizo.

Me doy cuenta de que no debí separarme del grupo. La visión reducida que padezco por causa del glaucoma me la está jugando y, como no podía ser de otra manera, los pensamiento negros – mi enemigo acérrimo – aparecen de nuevo: “No vales para esto. ¡Retírate!”. Omito esas señales engañosas del ánimo empañado y, en ese momento, se levanta una ligera brisa atlántica que hace  bambolear una cinta naranja. Es la baliza.

Consigo llegar hasta el primer avituallamiento. Me doy cuenta de que voy más lento de lo que yo creía, pero tengo el tiempo suficiente para completar el recorrido.

En el cruce donde se bifurcan los itinerarios de las cuatro pruebas: ultratrail, trail, minitrail y camina aprecen de nuevo los pensamientos aciagos que intentan desanimarme. Casi sin saber por dónde, un miembro de la organización de la carrera aparece de algún sitio para darme ánimos y decirme que continúe, que siga las balizas… Pero de nuevo, mi falta de vista me la juega y paso de largo, sin darme cuenta de que dejo atrás la cinta indicadora. Tengo que volver sobre mis pasos y encuentro de nuevo al chico de la organización que me indica el camino correcto.

Consigo llegar al segundo avituallamiento después de varios kilómetros siguiendo el camino trazado. No he perdido de vista las balizas pero el dios Neptuno no me lo pone fácil y me envía una siembra de frío granizo. No me rindo y, retador, miro al cielo y grito con todas mis fuerzas: “¿Crees que me voy a rendir? No lo voy hacer. ¡Te estás volviendo viejo! ¡Antes me enviabas tempestades con olas gigantescas! ¡Movías la fragata como un barco de papel! Apedrearme no conseguirá que desista!” 

Unas orondas vacas frisonas gallegas me miran atónitas: “Un humano loco, un runner alienado”. (No les falta razón).

La divertida estampa de la que soy protagonista se acaba pronto y vuelvo a la realidad: me he vuelto a perder.

Busco con desespero la señalización y decido que, a partir de ese momento, iré mucho más lento, realizando tramos de baliza en baliza, afianzando el recorrido.

Llego a una bajada que me hace frenar en seco. Vienen a mi mente mis perros y cómo bajarían ellos esa ladera: a saltos. Guardo los bastones y, como uno de mis perros, desciendo en saltos de cabra, para enfilar el tercer avituallamiento. Parada. Y el gran Manolo Castiñeiras como siempre infligiendo ánimos. Intercambiamos varias palabras y unas risas, también unos bocadillos de Nocilla y un “¡Ahora nos vemos!”. Me desea suerte para el tramo final.

Desfilo por la pronunciada por una ‘corredoira’. Estoy disfrutando: de bajar como un morlaco, del viento contra mi cara, de la música que está sonando, de no pensar…  Algo así es lo que deben sentir mis perros cuando corren sin un destino fijo, sólo por el gusto de correr… Y ahí cometo mi segundo fallo, y el que me remata. La estocada.

Mi enemigo vuelve, pero esta vez no dice nada. Está silente, pero amenazante como es él. Sólo se ríe. Se burla. En la euforia de esa carrera  ladera abajo, me he vuelto a perder.

Esta vez, sin fuerza suficiente para deshacer los pasos dados, me rindo a la evidencia de que estoy perdido, fuera del trazado. Dejo caer los bastones mientras mi oscuro enemigo sigue con su bufonada.

Grito de impotencia: “¿¡Por qué!? ¡Si iba bien! ¿Por qué me distraje?”.

Y tras ese grito, viene los más dolorosos: “¡¿Por qué tengo esta maldita enfermedad?!”

En ese momento me rompo y lloro. Es mi enemigo el que habla por mí.

Llamo a mi mujer. Ella espera impaciente. Tiene desde ayer una mala sensación con esta prueba. Le digo que me retiro. No puedo ocultarle el llanto.

Llego a la aldea de San Isidro, curiosamente al mismo pueblo donde se celebró el primer trail que abandoné. Y en eso minutos de espera, mientras ella me viene a recoger, mi odiado enemigo me machaca y me hunde cada vez más, hasta llegar a convencerme de que deje de correr trails.

Encarna, mi mujer, llega, se baja del coche y me abraza. Siento su calor; me reconforta. Pero, esta vez, mi enemigo negro se ha cebado conmigo y no soy capaz de levantar el ánimo.

Mientras volvemos hacia Riveira mi esposa, que ha estado callada un largo rato, me dice:

“Si  hace falta, entrenaré y correré contigo. Quizá no trail, quizá no grandes distancias. Pero empiezo a correr contigo y seré tu lazarillo”. 

Sentado en el coche, cabizbajo, hundido, aquella frase causó el resurgimiento de mis cenizas, como el ave Fénix.

Llegamos a Riveira, devuelvo el chip y notifico a la organización mi abandono. Y, aún abatido por la retirada, entramos en el mesón para comer. Allí, sentados, los mismos veteranos de la salida, Ramiro y Alfonso, empezaban su almuerzo al que nos unimos.  Me explayé contándoles mi vivencia. Y ahí, al calor del compañerismo, querido enemigo mío, noté que te empezabas a sentir incómodo y esquivo. Con cada palabra de ánimos, de vivencias, de experiencias, de ilusión relatadas por estas dos ‘almas de trail’ yo me iba sintiendo mejor, y tú, mi odiado enemigo, te hacías cada vez más pequeño.

Y, entre tú y yo, como en la película ‘Los Inmortales’ de Russell Mulcahy, los dos sabemos que “sólo puede quedar uno”.

Poco a poco me iba sintiendo mejor, recuperando el ánimo físico y anímico. Y al final, con el café de sobremesa, lo que te venció, la estocada que te condenó a la oscura gruta de donde no debieras salir nunca fue la frase de mi esposa. Esa frase que me había dicho a mí a solas, ahora la rubricaba ante dos magistrales testigos: “Seré tu lazarillo si hace falta”.

Ahí, en ese momento, perdiste la batalla, y te disolviste como un azucarillo en el café.

Y, mientras removía el mío decidí cuál iba a ser mi siguiente trail.

“La batalla más difícil la tengo todos días conmigo mismo”. Napoleón Bonaparte.

Se a montaña non ven ao CARMA…

Non é doado que unha montaña se mova. Eu cando menos non coñezo moitos casos de montes que foran correndo após das persoas, ainda que algún ten caído sobre aldeas enteiras para desgracia desas pobres xentes. Visto así o tema, o normal é que sexamos nós, os humanos, os que vaiamos onde están os montes… e no CARMA temos un grupiño de “malucos” sempre dispostos a subir e baixar por eses montes de dios: Jeff, Miguelbn, Banderas, Toniofrancia, Canido, Agüita, Linkinpark (cando non está lesionado) son solo unha pequena mostra. Se ademáis falamos de andainas entón o grupo medra considerablemente: Pili, Fifthelement, Xana, Gerardo e Yolanda…non sei se me esquezo de alguén.

O caso é que hai unhas poucas semanas algúns de nós participamos no único maratón de montaña que hai por estas terras… e iso que hai unhas cantas carreiras de montaña famosas e dignas de mención, pero só unha ten a honra de lembrar ó vello Filípides. Penedos do Lobo é, ademáis, recoñecida a nivel nacional como unha proba merecedora das máis altas calificacións en canto a percorrido, dureza e fermosura. Por algo forma parte do Circuito Alpino de carreiras de montaña xunto co famoso Galarleiz, o Jarapalos e o Maratón Alpino Madrileño… casi nada, vamos.

Esta vez participamos tres membros xa oficialmente recoñecidos no CARMA (Jeff, Banderas e Montxo) e outros dous que naquel intre ainda non o eran (Toniofrancia e Miguelbn) pero que xa levaban dentro metida a semente do noso equipo: a amistade por enriba da rivalidade; o amor polo deporte máis sinxelo e natural; o feito de disfrutar do ambiente antes, durante e despois das carreiras; e a capacidade de sacrificio persoal para axudar aos compañeiros nos momentos malos… o espíritu CARMA elevado á máxima potencia.

Desenvólvese esta carreira polas terras montañosas da Serra de Queixa, atravesando parte dos concellos de Trives e Chandrexa de Queixa, o que supón un desnivel acumulado de 3.133 ó longo dos 42 km. e pouco, pero especialmente concentrado en tres puntos: a subida do cortalumes que caracteriza os km. 12 a 14, prolongada un pouco máis ata case o km 16, ainda que con menor pendiente; a baixada atroz e rapidísima por un sendeiro estreito, serpenteante e cheo de mato e pedras soltas entre os km. 29 a 31 que nos leva ó pobo abandonado de Parada; e a durísima ascensión aos Penedos do Lobo, non tanto pola pendente que ten ou pola temperatura que xa acompaña aos corredores a esas horas da mañan nesta ladeira orientada ó leste senón polo cansanzo que xa acumulan as pernas logo de 35 km. de carreira, de outros 2 longos km.

O día presentouse fresco ainda que amenazaba con elevar as temperaturas nas horas centrais do día ata case os 30 grados en algúns puntos do percorrido, e de feito na saída a meirande parte dos participantes levaba gorra para o sol ó mesmo tempo que usaba braga no pescozo. O ambiente na saída parecía unha festa. Todo eran saúdos, apertas, nervios, abrazos e desexos de boa sorte para os compañeiros e rivais a partes iguais… outra das peculiaridades deste tipo de competicións nas que se vive un ambiente de camaradería envidiable. As fotos de rigor son testemuña silenciosa do que comento.

Saímos con puntualidade británica cara ós 42 km. con ritmo alegre pero coa cabeza pensando nos puntos críticos. Así e todo un despiste a menos de 10 minutos de carreira fixo que metese o pe errado no lugar que non debía. Mal comenzo para unha carreira tan longa e onde os tobillos son tan importantes. Pasaron voando os kilómetros fáciles na boa compañía de Montxo e do seu compañeiro Homedenejro, pero ahí estaba o cortalumes. Acabouse a festa e tiven que meter a reductora. A perna esquerda respondía mellor do esperado pero a costa era moito maior das que estou afeito a subir (e iso que preparei montaña) e tiven que deixar marchar aos meus compañeiros e ver cómo me pasaban ducias de corredores. Definitivamente isto iba a ser máis duro do que eu pensaba, pero abandonar non forma parte do meu vocabulario habitual.



A piques de rematar a ascensión saúdame con voz alegre alguén pola miña dereita. Era Toniofrancia, ao cal había ben de tempo que non miraba. Seica chegara tarde e saira de último, pero viña como unha moto. Díxome que viñera a facer un adestramento de calidade en montaña,
xa que o seu obxectivo era a vindeira Transcanaria (unha proba de trail moito máis longa e dura que ésta que estabamos facendo) e como o seu compañeiro de adestramentos estaba lesionado andaba solo. Díxome que se quedaba comigo, e así foi. Ata o derradeiro metro non deixou de acompañarme, apoiarme e axudarme anímicamente, e ben que llo agradecín, porque houbo momentos en que houbera abandonado de non ser por él. Non cheguei a decirllo, pero sí que o pensei varias veces… na Media maratón e, sobre todo, en Paradela antes da subida aos Penedos do Lobo.

Chegados ao cumio da Cabeza de Manzaneda semellaba que todo iba rodado, pero faltaba unha segunda metade que, según dixeran, era moito máis dura. Así foi. A baixada inicial non era perigosa nen dura, pero fíxose algo lúgubre porque esa parte do monte ardera pouco atrás e o cheiro a queimado no narís borraba o sorriso que a beleza da paisaxe adoita poñer na cara dos amantes da montaña. Logo viría a baixada estrela da xornada. Como sempre, fun quen de ir adiantando máis xente da que me adiantou a min (somentes unha muller) mentres durou a costa abaixo. Toniofrancia seguía alí, pegadiño a min a pesares de que, según él, o seu non son as baixadas. Polo camiño pasamos a un rapaz que seica torcera un tobillo e para o que xa había pedido un equipo de rescate. En Parada comprobamos que acababa de chegar un helicóptero da Garda Civil de montaña e un rescatador cruzou connosco. Dixémoslle a qué distancia estaba o ferido e seguimos camiño. No avituallamento había outro rapaz tirado no chan víctima tamén das pedras soltas na perigosa baixada que viñamos de pasar.

Trotamos suaviño o resto dos kilómetros ata Paradela, un sube e baixa sen demasiadas complicacións que transcorre por lugares absolutamente deliciosos: entre bosques, prados, regatos e suaves colinas. Logo, en Paradela, avituallamento líquido e sólido abondo e un intre de respiro. Queda por diante a peor das costas e xa o sol queima nas costas. Fotos de rigor gracias ao compañeiro de adestramentos de Toniofrancia e moitos ánimos.

Saimos de Paradela entre calellas case abandonadas ó seu destino, e apenas a 500 metros vemos a ladeira que temos que subir. Manchiñas de cores salpican unha senda apenas visible. Uns levan bastóns, outros só as súas pernas, e todos cansancio e sufrimento. As miñas pernas están moi cansadas, cada paso que dou teño que
animalas a seguir. Especialmente duro é mover a perna esquerda, que xa viña tocada da casa, e cada vez que a subo penso que vou ter que cantarlle algo para ver se así se anima. Paro unha, dúas, tres, catro… Ata seis veces teño que parar a respirar, estirar algo as pernas e ollar o que xa deixamos atrás para darme moral. Se miro adiante igual o penso dúas veces e deixo todo. Tonio dime que estea tranquilo; que non hai presa; que se non chegamos en 5 horas e media xa chegaremos en 6; que o peor xa pasou e que pense en que cada vez queda menos. Dígo que sí e iso me reconforta. Seguimos adiante e volvemos a ter a compañía do seu compañeiro, que nos tira máis fotos e nos comenta que xa case chegamos arriba. Ten razón. Un kilómetro máis e xa estamos no avituallamento do km. 38, xusto ó pe doutro pequeño cortalumes (éste non lle chega á planta do pé ao primeiro que tivemos que subir nin en pendiente nin en lonxitude) que superamos con relativa facilidade.

Arriba de todo atopamos unha pista de terra que nos leva, subindo só un pouquiño, ata a vertical da meta pero por enriba. Escoitase a megafonía ao lonxe e iso da ánimos para trotar un pouco. Non queda nada pero os metros non dan pasado. Ninguén por diante á vista xa. Por detrás tampouco se mira a ninguén. Nós ao noso, que é chegar o mellor posible para a foto. O choio xa está feito, unha baixada á dereita, un xiro ou dous máis e xa estamos. Collo a Toniofrancia da man e as elevamos en sinal de victoria. Sacamos as gorras para saír ben na foto e sorrimos. Toniofrancia aplaude. O meu sorriso non pode ser máis significativo: gañamoslle; vencimos á montaña; costounos case seis horas, pero cumplimos o obxectivo; chegamos sufrindo máis do xusto pero fixémolo.

Non hai que chegar antes que ninguén.
Tanto ten chegar máis tarde que outro.
Hai que chegar vivo e gozando do intre.
Hai que ter espíritu CARMA.

Fotos: algunhas fixoas o compañeiro de adestramentos de Toniofrancia, outras son «prestadas» da web da carreira. Podedes ver moitas delas e máis ainda neste vídeo.

Entrada:Banderas.