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En mi 6ª maratón me tocó disfrutar de la cara de la moneda. 4 meses antes, con las mejores perspectivas, no salió lo previsto. Aquello me dejó un espíritu de revancha y el 6 de diciembre empecé la preparación específica con renovados bríos para afrontar mi reto de hacer 3 horas 15’ en un maratón y si se tercia mejorar… En esas 13 semanas no hubo grandes contratiempos. Si tal quizás la sobrecarga muscular producida 3 semanas antes por participar en el Trail de Moaña pero de la que afortunadamente me recuperé con celeridad. Llegué a Barcelona el 4 de marzo en buena forma y acompañado de la familia para realizar un paquete 2×1, maratón y vacaciones en uno. Hasta el domingo seguí el conducto habitual: recogida de dorsal, ojeada a la feria del corredor, cita con los colegas para tomar una cerveza (dos buenos ejemplos son estas fotos. En la primera de izquierda a derecha Igor, Linkinpark, Jeff y un servidor con su hija Tania. La segunda en compañía de Ezeq y Ara) y algo de turismo (tal vez anduve más de la cuenta).
Antes de ir a la cama preparé las cosas para el día siguiente. El domingo madrugué. Aunque dormí bastante bien me avisó el despertador natural. Así que a las 6 comencé el día. Con calma pero sin pausa desayuné lo que acostumbro en estos casos: galletas y una buena taza de café sola (excelente laxante y buen excitante). Luego inicié el ritual precarrera: abundante vaselina para evitar las rozaduras y colocarse el traje de faena para luego estirar un poco mientras voy repasando mentalmente la táctica a seguir: correr durante la carrera en una horquilla 4’30’’/Km – 4’35’’/Km, tomar alternos pastillas de glucosa y 2 geles con un margen aproximado de 8 Km y beber, que no encharcarse, durante todos los puestos de avituallamiento.
A las 7:30 ya estoy entregando la mochila en el guardarropa y me busco una esquina del pabellón de espera para estirar. Estoy tenso que no nervioso, en compañía de marcosmonki, a quien me encontré y con el que hablamos de lo que nos espera.
A las 8:00 nos vamos a la salida y antes de entrar en el cajón nos deseamos suerte (el va al cajón de 3 horas y media – 4 horas). Allí quedé con Ezeq que tiene confianza en mi preparación y de entrada quiere ser mi “escudero”. Hay otros compañeros del foro de “Correr en Galicia” con los que converso brevemente (Jimny, Celanova, Titoflis) ya que preferimos entrar en el cajón para conseguir una buena posición en la salida. Son 15’ de espera parados de pie que compartimos con otro buen colega, Nacho_S1600. Son minutos en los que conversas y a la vez te concentras de lo que hay que hacer.
La élite sale con 2 minutos de antelación y después empieza el espectáculo. Uno de mis temores era que la salida fuera muy lenta y que perdiera tiempo pero al pasar el primer Km compruebo que el ritmo conseguido es el adecuado (4’30’’/Km) lo que me dá confianza. Mi objetivo es controlarme y no dejarme llevar por la euforia natural de empezar la prueba y estar sobrado de fuerzas. Se puede decir, con diferencia, que ha sido mi maratón más regular. Hasta el Km 34 el reloj me marca que llevo de ritmo medio en carrera 4’27’’/Km, ni un segundo más, ni un segundo menos. También nos encuentramos con mi compañero de equipo Fran Aparicio con el que compartimos varios Km pero al que dejo marcharse cuando aviva el ritmo. Yo tengo clara la estrategia. No la altera ni el normal subidón que me provoca en el Km 9 pasar por delante del aparthotel en el que estoy alojado y ver saludándome desde el portal a mis niñas. Al pasar la media maratón comento con Ezeq que si conseguimos mantener el tono vamos a hacer una gran marca pero somos conscientes que queda mucha tela que cortar, pero de momento vamos enteros. Así pasan los km y llegado al 35, coincidiendo con el ánimo desde la acera de mis hijas y mi mujer decido, viendo que me encuentro bastante entero, incrementar el ritmo a 4’15’’/Km. Hasta el Km 39 poco a poco se va agotando el cuerpo y tensando la musculatura. La sombra de New York me pasa por la cabeza y decido aminorar un poco la marcha ante el temor de romper. Son 3 Km duros en los que consigo no sobrepasar los 5’/Km, en parte mentalizándome que el final está cerca, en parte gracias a la empatía de la multitud que se agolpa a los lados y que nos jalea a un reguero de corredores con caras desencajadas. Y así es como cojo la última curva a la izquierda y encaro los últimos metros por la Avda de María Cristina para cruzar brazos en alto y orgulloso con mi objetivo cumplido.

Se lo dedico como siempre a mi mujer aunque en esta ocasión por partida doble. Primero porque este 6 de marzo está de cumpleaños y segundo porque sin su comprensión y sacrificio no podría dedicarle tanto tiempo a la preparación. También va por mis hijas, mis primeras fans; por mi entrenador, todo preocupación y generosidad; y por los que no están, especialmente dirigido a mi madre a la que le dediqué mi primer maratón en el día de su cumpleaños y que es una fuerza que me mueve; y a mi primo Rafa que se nos fue prematuramente a final del año pasado y al que tanto le gustaba el deporte.

Por cierto, le doy un sobresaliente a la organización de la 33ª edición de la Marató de Barcelona.
De momento el cuerpo me pide más y la próxima estación, salvo que haya alguna intermedia, será Berlín.