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Este año tocó carrera durilla con el tiempo asfixiante. Todo un éxito de participación y la organización a gran altura. Somos muchos los que tenemos un especial cariño a la Vig-Bay. En mi caso llegó con mi primera participación en la edición pasada para considerarla, con el debido respeto a unos cuantos eventos más, la carrera más importante de Galicia y no sólo por participación. La carrera empieza semanas antes. Hay participantes que no le tienen el debido respeto a la distancia. Está claro que no castiga el cuerpo como una maratón pero 21.097 metros también requieren un mínimo de preparación. Lo dice un pastelero. No es cuestión de prepararse para ganar nada pero el cuerpo debe estar habituado a tiradas largas. Últimamente noto que hay personas que alegremente se “tiran al ruedo” y los excesos se pagan. Todos podemos vencer las medias maratones pero de igual forma debemos ir incrementando progresivamente las distancias a las que exponemos nuestros cuerpos. Se trata de “disfrutar” y no tanto de martirizarse. Creo que esta reflexión es especialmente apropiada ahora que se acercan Ferreirúa, Betanzos o Coruña donde puede hacer mucho calor. En esa línea la Vig-Bay no empieza el 11 de abril sino, en mi modesta opinión, unas cuantas semanas antes. Los miembros del CAR Marisqueiro realizamos el 28 de marzo la Previa Vig-Bay como un test en el que comprobar como nos encontramos de cara a la gran cita y a la vez compartir con otros adictos un entreno agradable de calidad. Después de aquel día en el que realicé la distancia en algo más de hora y media, centré mi objetivo con esperanzas de conseguir bajar mi mejor marca en la distancia (1:27:29) pero siendo consciente de que el perfil tampoco es el adecuado, “conformándome” con 1:29:00. En la medida de lo posible es importante seguir el ritual de las grandes citas y en ese sentido me decidí a realizar una escapa apresurada la mañana del sábado para recoger el dorsal. Otro elemento importante que me gusta cuidar es el llegar con tiempo, lo que te permite relajarte saludando correlegas y calentar con calma.

Los días previos la previsión metereológica hablaba de calor y cuide especialmente el tema de hidratación. El día anterior elaboré la estrategia. A grandes rasgos intentaría un ritmo los primeros 4 Kms a 4’/Km, los siguientes 10 a 4’20’’ – 4’30’’/Km para intentar hasta el final ir a 4’/Km. Como suele pasar en estos casos las circunstancias te ponen en tu lugar y es que esta edición resultó toda una prueba de resistencia en la que la mayoría no pudo mejorar marca.
Antes de afrontar la hora de la verdad toca la foto con los compañeros del equipo que van a compartir esta hermosa experiencia.

Me coloqué muy bien en la salida y a la altura del 2º Km. Cogí a Esther Pedrosa y Julia Vaquero y me marqué el objetivo de intentar seguirlas. Pocos minutos después decido ceder en el empeño porque queda mucha carrera y no aguanto con comodidad. Yo acudía en buena forma y hasta el Km 10 iba a ritmos que parecía creible la mejor de las expectativas.

En los siguientes 5 Kms ya pude observar que me era imposible mantener los objetivos y desde Playa América y su viento ligero de cara, unido al calor y el cansancio los parciales fueron incrementándose desde los 4’20’’ a los 4’30’’ con una sensación de llevar “fundidos los plomos” en los que vences la idea de echar a andar gracias al amor propio y los ánimos de la marea de animadores que hacen de esta carrera una prueba especial. Lo curioso era que aunque el ritmo bajara considerablemente tampoco notaba que me pasaran un gran número de corredores. La mayoría ibamos en reserva. Es más en los últimos kilómetros pasé a algunos compañeros que normalmente me sacan unos minutos.

Al llegar a los últimos 2000 metros saqué fuerzas y pude acabar a una marcha decente para unos 1:29:57’’. ¡Casi cinco minutos menos!

Tras la línea de quedada sólo queda recuperar el aliento, comer y beber, departir con los colegas y estirar. Comentaros que el día fue completo pues celebramos la tradicional comida post Vig-Bay.
En cuanto a los lunares de la prueba le veo difícil solución. El tema de la salida podría remediarse con los cajones pero veo el handicap de en muy pocos minutos volver a pasar por la línea de salida y si se hace de forma rigurosa requiere vallas y no sé si daría tiempo a despejar la zona. El otro gran problema, el de los gorrones se arreglaba realizando bolsas de corredor en la llegada pero eso requiere mucho trabajo previo. Por último un recuerdo para todos los que estais con problemas físicos para que os restablezcais en el menor tiempo posible, especialmente a ese pedazo atleta que tenemos llamado Pedro Nimo.

Beauvais