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Por Papabaloo

Gran Maratón. Le tenía ganas yo a Valencia, y pensé que era un buen sitio para correr mi maratón número 14.
Viajé hasta allí en compañía de dos amigos. José Antonio, compañero del CARMA, dispuesto a correr la prueba en 3:10, y Fon, pseudonécora que, debido a una lesión, no tiene claro si saldrá siquiera a correr. Los que le conocemos sabemos que sí lo hará, aunque acabar será otro tema.
Antes de salir, este tipo quiso hacerse una foto con nosotros. Decía que estaba interesado en entrar en el CARMA. Chema creo que se llama
Gran salida de 25.000 corredores por el  puente de Montolivet, dejando a un lado el palacio de las artes y al otro el Museo de la Ciencias, donde precisamente está colocada la famosa pasarela azul, los últimos 200 metros hasta la meta después de 42 kilómetros. Todo el mundo dice que es imposible olvidarla, que a los 200 últimos metros de un maratón, que ya tienen lo suyo, se añade lo espectacular del entorno. En unas horas lo comprobaremos.
Cruzamos el puente y la riada humana se divide en dos, hacia la izquierda giran los 8000 corredores de la prueba de 10kms., hacia la derecha los maratonianos. Hace fresquito, el termómetro marca 12 grados y apenas hay viento. Ya saldrá bien el sol y nos calentará.
Salida – K5
Como siempre, los primeros 5 kilómetros preocupado de no tropezar con nadie y no acelerarme antes de tiempo. Ya sé que el maratón es largo, y he decidido correr controlando todo el rato el ritmo. La idea es ir a 5 minutos el kilómetro, o algo menos, comprobando cada paso de 5 kilómetros, y en el 30-32 ver si puedo acelerar un poco. Eso implica llegar al kilómetro 30 en 2h30’ como mucho. Llegar, y ya veremos qué hacemos después.
Este primer tramo lo hago en 25:31, a 5:06. Perfecto. Vamos bien.
K5 – K10
Este tramo lo hago a 4:55. Me gusta, este es el ritmo que tengo que llevar. Voy a intentar mantenerlo, sin forzar pero sin dejarme llevar ni por la emoción (que me acelero) ni por el despiste (que a veces me pasa)
Paso el 10 en 50:06
K10 – K15
La carrera discurre por avenidas muy anchas, en las que lo natural sería no tener ningún problema con otros corredores. Sin embargo en una ocasión un corredor se cruza de lado a lado de la calle para saludar a un colega. Somos varios los que le reprochamos esa conducta. Pide perdón, aunque yo creo que no es consciente de la que ha estado a punto de liar. Le echo una maldición, en el kilómetro 38 va a pinchar (Dudo que estés leyendo esto, compañero corredor recortador, pero si lo haces y pinchaste en el 38, que sepas que tú te lo buscaste).
Hago este tramo a 4:51, Paso el 15 en 1:14:21. Hay que seguir controlando.
MEDIA MARATÓN
Sin darme cuenta he llegado al medio maratón, a la mitad de la carrera, a ese punto donde se empiezan a descontar kilómetros, donde tanto la meta como la zona de incertidumbre se van acercando. He hecho este tramo a 4:53. Sigo descontando. Paso la media en 1:44:06
La cabeza no para de darme vueltas y de hacer cálculos. Si doblamos el tiempo, entraría en 3:28:12, aunque sé que eso es imposible. En Berlín el año pasado pasé en 1:45:00 y no bajé de 3:30, en Sevilla pasé en 1:45:26 e hice marca con 3:28:10. Calculo, calculo, calculo. Cada carrera es diferente, pero yo sigo calculando. Si todo sigue así, rondaré las 3:30, pero no sé si por encima o por debajo.
MEDIA – K25
Tramo impresionante. Pasamos junto a la zona de salida y llegada. Es quizás donde más gente se agolpa para animarnos. Yo estoy tan concentrado en seguir el ritmo que me he planteado que no dejo que las emociones que otras veces me han aflorado en momentos así hagan acto de presencia. Oigo de repente “Venga, David”, y es una voz conocida. Miro y veo a Fon caminando en dirección contraria. Está claro, ha tenido que retirarse. Pienso en la putada que eso supone, pero…rápidamente mando fuera ese pensamiento. Me queda mucho, me queda poco, estoy ahí y no puedo andarme con tonterías.
Hago este tramo a 4:55. Llevo corriendo 2:03:19
K25 – K30
Voy más centrado en contar kilómetros que en ver por dónde estoy pasando. Me dijeron que era la zona más bonita del recorrido, el centro de Valencia,…pues será verdad, pero ni me entero (o por lo menos ahora no lo recuerdo). Lo que sí recuerdo perfectamente es cómo en el 25 adelanto al globo de las 3:30. Bueno, a uno de ellos, porque veo otro más adelante, al que adelanto en el 30, que va rodeado de mucha gente. Teniendo en cuenta que ha salido bastante antes que yo (le calculo unos 2’) quiere decir que en ese momento estoy para hacer 3:28…..si todo sigue bien, como siempre.
Hago este tramo a 4:58. He bajado el ritmo (normal), pero sigo en la pelea. Sólo me quedan 12. Un rodaje de cualquier día entre semana.
Paso en 2:28:08
K30 – K35
Ha llegado el momento de valorar si puedo apretar o no. Bueno, valorarlo no, ha llegado el momento de hacerlo, o al menos intentarlo. Y son esas ganas de intentar bajar el ritmo las que me hacen, al menos, no perder demasiado tiempo. Si me hubiese dejado llevar por las sensaciones, como otras veces, sé que habría aflojado, habría sido conservador, reservón, pero hoy he venido con un plan y tengo que intentar mantenerlo.
Otra ayuda extra es escuchar al grupo de 3:30 detrás de mí. Y al público decir “mira estos, los de 3:30”. Y poco a poco ir escuchándoles más lejos y oír decir al público “mira aquellos, los de 3:30”.
 La animación en este tramo sigue siendo buena. Hay gente, hay música, hay gritos, pero no tanto como antes. Estoy deseando llegar al tramo final para que, como dicen todos los que han corrido este maratón, los ánimos de la gente te lleven hasta la meta.
Hago este tramo a un ritmo de 5:01. Sigo por debajo de las 3:30, pero el 3:27 con el que en algún momento he soñado se desvanece. Llevo 2:53:18, y me quedan kilómetros muy largos.
K35 – K40
No sería correcto decir que en este tramo lo paso mal, porque realmente no lo pasé mal en ningún momento, pero sí decir que estos kilómetros se me hacen interminables. Vuelve a haber mucha gente, pero noto que mis piernas pesan más. Me esfuerzo por corregir la postura (me doy cuenta de que voy un poco hundido), intento aumentar la cadencia, alargar la zancada, concentrarme en mí mismo y no en los kilómetros, pero me cuesta. Ni siquiera quiero mirar el pulsómetro. No quiero gastar lo más mínimo en algo que no sean mis piernas. Hasta renuncio a beber en uno de los puestos de avituallamiento. Me he propuesto beber en todos, pero me parece que han puesto dos demasiado seguidos ¿o seré yo que estoy un poco despistado?
Recuerdo pasar el 38 y pensar, como siempre que llego a este kilómetro, “bien, el maratón está hecho”.
Sigo corriendo. No veo el kilómetro 39, ¿me habré despistado o es que se me está haciendo muy largo?. No tengo claro si el siguiente que voy a pasar es el 39 o el 40.. Veo un cartel de kilómetro al fondo y por megafonía alguien dice: “venga, chicos, menos de 2 kilómetros y medio y ya es vuestro”.
Llego al cartel y veo un 40 enorme. Ahora sí miro el crono. He hecho este tramo a 5:06, y llevo 3:18:46. Sííííííí, es  posible bajar de 3:30
K40 – META
PROHIBIDO RENDIRSE, me digo a mí mismo.
Aprieto el paso, acelero, corrijo la postura, la cadencia vuelve a ser buena, me suben las pulsaciones pero sé que hasta meta lo puedo aguantar. El entrenamiento tiene que verse aquí.
La bajada al cauce del Turia a falta de 1 km es espectacular. Ahora sí veo a la gente, y me llevan en volandas. Cada 100 metros hay un cartel que va indicando lo que queda hasta meta. 900, 800, 700…y a falta de 200 metros pisas la famosa moqueta azul, y giras a la izquierda y entras en la recta final. Y lo disfruto, y miro a la grada repleta de gente, y grito “Gloriaaaaa” como si ella estuviera ahí.
No he disfrutado esa recta como un paseo victorioso, sino como un último esfuerzo que me ha hecho correr este último tramo a 4:58, y me lleva a atravesar la meta en 3:29:39.
Lo he conseguido  otra vez, he bajado de 3:30.
Grito, síííí´, sííííí, y como no podía ser menos me echo a llorar de pura emoción.
Recojo la medalla y el avituallamiento, y voy al lugar donde había quedado con José Antonio y con Fon.
Sin palabras.
Merecida

Me doy cuenta de que apenas he grabado en la memoria mi entrada, ni esa recta final. Recuerdo lo que sentía, pero en la  memoria no me ha quedado la imagen. Tendré que volver otro año.
Feliz como una perdiz