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…y así fue, una vez más se cumplió el dicho y pude completar con éxito mi quinto maratón. Con esta intención me presenté en Madrid: finalizar, y a ser posible en buenas condiciones. De paso, también quería dejar atrás unos malos meses en los que no he podido correr como es debido, primero por las molestias y luego por la falta de ritmo después de tanto tiempo parado.

Pese a llegar muy corto de kilómetros, afrontaba este MAPOMA con una ilusión que no tenía desde mi debut en Barcelona. Para mí era un reto personal, pero esta vez no se trataba de una marca, tan sólo quería desquitarme y volver a sentirme maratoniano, aun a riesgo de sufrir más de lo debido. Por suerte, todo salió bien.

Y empezó a salir bien desde el mismo sábado por la mañana. Sobre las 12 me dirijo a la Feria del corredor, para recoger el dorsal, dar una vuelta por allí y saludar a los compañeros que también se desplazaron a Madrid, primero estuve con Bareixa y un poco más tarde con Banderas. Entre tanto, tuve tiempo para hacerme un estudio de la pisada, saludar a Jorge Teixeira y asistir a una conferencia, que finalizó antes de tiempo para hacer la presentación de los atletas, entre ellos el más grande: Haile Gebrselassie.

Después de la presentación, momento para hacerse unas fotos con él, y aprovecho la ocasión para hacerle una oferta formal: 2 Powerades (no pude ofrecerle más porque con el fichaje de Safardatxo habíamos tirado la casa por la ventana) y un par de cordones de triatleta, a cambio de correr para el CARMA, no hizo falta negociar mucho, agarró la negra con la mejor de sus sonrisas y accedió a inmortalizar el histórico momento. Un tío encantador.

El subidón me duró todo el día y ya por la tarde, me dediqué a pasear (a ritmo de jubilado) por las calles de Madrid, a la espera del gran momento.

El domingo me levanto a las 6:00, aunque ya llevaba unos minutos dando vueltas en cama. Cargo energías con un buen desayuno y cojo el metro hacia la zona de salida, donde había quedado con Banderas. En cada parada el vagón se va llenando de maratonianos, y poco a poco vamos superando en número a los noctámbulos que van tocando retirada.

Al llegar al Banco de España espero por Banderas y después nos dirigimos a Correos para la quedada… aunque al final la quedada fuimos él y yo.

Mientras buscamos un sitio para el último pis, vemos a Bareixa, nos deseamos suerte, y ya colocándonos en la salida se nos acerca Papabaloo, con quien compartimos los primeros kilómetros.

Este año, al compartir salida con los del 10000, el espacio se recucía a la mitad, por lo que tardamos 3 minutos en pasar por la alfombrilla. Los primeros 2 kilómetros son bastante tranquilos, vamos los tres juntos, de charla y buscando huecos por los que avanzar, pero cuando el grupo empieza a estirarse, cogemos ya un ritmo un pelín rápido para lo que yo pretendía. Al poco rato, escuchamos una gran ovación y desviamos nuestra vista a la derecha para ver qué pasa, y casi no nos da tiempo a ver lo que pasó: Gebre bajando La Castellana a toda pastilla pero con la soltura de quien hace un rodaje. Fueron sólo unos segundos pero ¡que gozada verlo correr!

Mientras tanto seguimos a lo nuestro, subiendo no tengo problemas para seguirles, pero cuando llegamos a la Plaza de Castilla decido que es el momento de descolgarme y hacer mi carrera, ya que antes o después acabaría pinchando. Así que me despido de ellos deseándoles suerte, y pongo a funcionar el motor diesel a un ritmo de 5:10 en ligera cuesta abajo que me resulta muy llevadero.

Voy pasando los kilómetros con total tranquilidad, controlando el Fore de vez en cuando para no pasarme de ritmo, y las sensaciones siguen siendo buenas. A partir del Km 14 comienza la parte más bonita: el paso por Chamberí, Fuencarral, Gran Vía, Puerta del Sol, Calle Mayor y Palacio Real. 6 Km abarrotados de gente animando sin parar, y en terreno todavía favorable para marcar un ritmo cómodo. Aquí es donde más se disfruta, tanto, que cuando me doy cuenta estoy otra vez por debajo de 5:00 sin apenas enterarme. Es una gozada correr así, pero decido que es mejor echar de nuevo el freno y continuar un poco más reservón, que aun quedaba mucho por delante.

Paso la media maratón en 1:48:32, algo más rápido de lo esperado, pero también con buenas sensaciones. A partir de aquí es una incógnita lo que pueda pasar, ya que no corría más de 21 Km desde la Maratona de Oporto, hace casi medio año. No sé que puede ocurrir primero, si tendré problemas musculares, si pagaré la falta de fondo físico o si directamente vendrá el hombre del mazo a visitarme…

Sigo con un ritmo conservador, intentando retrasar esos posibles problemas, y lo consigo hasta llegar a la Casa de Campo. Ya se ha terminado el terreno en bajada y empiezo a notar como el ritmo decae. Al principio lo veo normal, porque el terreno ya no es tan favorable, pero el caso es que en el Km 28 las sensaciones no son nada buenas, me noto muy pesado de piernas y mis pulsaciones se disparan por encima de 170, una zona peligrosa quedando todavía lo peor por delante. Además el sol ya aprieta de lo lindo, con lo cual el panorama no pintaba muy bien.

A pesar de todo, noto como voy adelantando bastantes corredores, con lo cual me automotivo pensando cosas como “tampoco vas tan mal” o “no pretenderías llegar como una rosa a estas alturas”. Para la forma en que llegaba a esta carrera, era lo normal, o incluso un poco mejor de lo normal.

Por suerte, esta mala sensación me duró unos 3 o 4 kilómetros, y curiosamente fue en la cuesta más dura del recorrido, la que sale desde la Casa de Campo hacia la Avenida de Portugal, donde empecé a recuperarme. Parece como si el repecho me reactivara de nuevo las piernas, y en la bajada posterior pude recuperar energías. También me ayudaron las glucosas y los geles que iba tomando cada 5 kilómetros y que parece que empezaban a hacer efecto.

“Sólo” quedaban 10 kilómetros y ya lo veía un poco más claro, pero seguía faltando lo peor. A partir del Km 35 la cosa se ponía seria y comenzaba la subida final hacia El Retiro. En este momento me encuentro relativamente bien, pero el ritmo vuelve a bajar poco a poco, intento olvidarme del Fore, pero no podía evitar mirarlo para ver cuanto me quedaba. Cada vez pasan más lentos los kilómetros, y me vienen a la cabeza los recuerdos del año pasado, ese interminable final echando las tripas en compañía de Beauvais y Mincha… como los echo de menos en esos momentos y que bien me vino aquella experiencia, para poder superar esta.

Poco a poco voy subiendo, intentado ahorrar energías pero sin que el ritmo caiga demasiado. Mientras el año pasado, veía con impotencia como me quedaba clavado y me pasaban un montón de corredores, esta vez era yo el que iba adelantando posiciones, y eso me animaba bastante. Aproximadamente a un kilómetro de Atocha, veo a dos ambulancias separadas por apenas 100 metros, atendiendo a corredores con oxígeno… ¡buff! intento pensar en positivo, que ya queda menos para llegar a la meta y ahora ya no me pueden fallar las fuerzas.

Al llegar a Atocha, un pequeño tramo de llano para recuperar y afrontar la última subida, la de Alfonso XII, después de ahí, 2 “eternos” kilómetros rodeando El Retiro hasta llegar a la meta. Todavía me quedan fuerzas para apretar un poco en el último kilómetro y finalmente llego en 3:41:22, con una satisfacción enorme por haber terminado bien.

Estratégicamente me salió una buena carrera, ya que de otra manera no hubiera podido acabar como lo hice, sin dejar de correr, y con un desfase de 4:18 entre la primera y la segunda media, que con este perfil, es como para estar satisfecho.

En la zona de llegada busco a Banderas, con el que había quedado en la barra donde repartían las isotónicas (las buenas, las de espuma blanca) y me lo encuentro todo feliz por su carrera, nueva marca personal y como después pudo comprobar, sub-3:30 con todas las de la ley. Enhorabuena, la marca la tenías bien preparada, pero luego hay que conseguirla en la carrera, y en este caso, el hecho de hacer tanto calor y debutar en un recorrido tan exigente, podían mandarlo todo al garete. ¡Enorme Banderas!

También buena carrera de Bareixa, que fue acompañando a un compañero del Alejandro Gómez, y después se quedó a unos segundos de conseguir un nuevo Sub-3:00. También pude charlar un poco con él mientras me recuperaba del esfuerzo, y el tío estaba como una rosa. Anda que no mejoraría si corriera con el CARMA…

Ya pasados unos días, compruebo con agrado que las molestias han desaparecido por completo, que la rodilla aguantó bien la prueba y que no me cuesta tanto bajar las escaleras como en otras ocasiones. Buena señal. Espero que este verano, pueda alcanzar de nuevo la forma que perdí a finales de 2009.

Ahora me tomaré unos días para pensar en la siguiente aventura, la que sea, pero siempre con el CARMA… sois de lo mejor.

Jeff