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Los que me conoceis sabeis que llevo poco tiempo en el mundillo. Como quien dice “hace dos días” una gris tarde de octubre del 2007 me pegó uno de esos arrebatos esporádicos de realizar un poco de footing. Como un remordimiento frente a la vida sedentaria que llevaba como norma en los anteriores 10 años. Se trataba de un Km y algo en el que eché los hígados. Como el que no quiere la cosa empecé a realizar pequeños rodajes y mismo se me ocurrió en el 2008, allá por el mes de marzo, participar en la carrera de CUVI. Sí, sí, aún recuerdo la cara de perplejidad que tenía cuando veñia a tanta gente calentando ¡20 minutos antes! Y mi mujer preguntándome ¿no tendrás que calentar? Aún no se me olvidó lo escoñado que terminé… Esa locura me condujo a participar en la carrera de Gondomar dos meses después y en otras dos pruebas en agosto… Un momento clave fue conocer en septiembre a Mincha. Supuso una motivación añadida. Tener un cómplice en este gusanillo. Como dice mi mujer “tu otra pareja” jejeje. De ahí a final de año participé en otras 11 carreras. Ya estaba claro que estaba enganchado. Y entre esas pruebas mi mayor locura: en noviembre acabé la maratón de Tui como escudero de Mincha, con el escaso bagage previo de dos largos de 17 Kms. Con dos c…nes, hacer una maratón antes que la primera media. Los excesos se pagan y el tibial anterior de mi pierna derecha dijo basta tres semanas después. A continuación vino el 2009, un año inolvidable en el que partcipé en 43 carreras, ansioso como el yonky que necesita su dosis (entre ellas 2 maratones y 9 medias), en el que conocí a innumerables pirados como yo, en el que me acogió una nueva familia (¡que lujo poder tener dos!) llamada C.A.R Marisqueiro, y un año en el que aún hoy me sorprende el salto cualitativo que pegué dentro de mi nivel pastelero. Dentro de esa progresión te ciegas y motivado por los buenos resultados tal vez forcé de más en el pasado diciembre al realizar en muy corto periodo de tiempo tras la maratón de Porto tres medias maratones. Pero que le quereis… es difícil mantener la frente fría cuando uno está disfrutando de este vicio. La consecuencia son las molestias que vengo arrastrando desde entonces. Una pena porque el 14 de febrero viene el siguiente reto: el maratón de Sevilla. Está a la vuelta de la esquina y no acabo de dar carpetazo a las molestias del tensor de la fascia lata. Hasta no sé si el dicho de “dar la lata” tendrá alguna relación. Aunque la preparación que tenía en mente se ha visto alterada, en la última semana me lo estoy “tomando con filosofía”. No vale la pena agobiarse porque no soluciona nada y, aunque tenía ilusión por volver a hacer marca personal, mi objetivo actual es acabar la prueba. Estoy haciendo estiramientos con la finalidad de paliar este inconveniente e intentando usar la cabeza para no forzar la máquina. Con esa perpectiva me tomé la media maratona de Viana do Castelo que tuvo lugar el pasado domingo y puedo deciros que disfruté mucho durante la prueba. Acostumbrado a exprimirme en las carreras, ir a “medio gas” me permitió gozar con el cometido de ayudar a mi compañero Mincha. Como no puede ser de otra manera ya tengo en mente mi próxima ilusión: realizar el maratón de Nueva York en compañía del gran Mincha y es que… “querer es poder” o por lo menos hay que intentarlo.