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Después de 3 días, aun tengo las piernas maltrechas, si ya de por sí 42 kms te dejan bastante tocado, el pasado domingo todo eso se vio incrementado por las condiciones que tuvimos durante la carrera (y después).
Empieza el día lluvioso. La temperatura no era del todo fría, sobre unos 10º, fresquita pero aceptable. Esta ocasión me acompañaba el gran atleta del Ben Cho Shey, Pablo Fernández, que iba a disputar la Media Maratón, y que tras la gran marca de 1h16min que hizo en la pasada media de A Coruña estaba seguro que haría un papelón también en Madrid. Ambos calentamos de camino a la salida, aproximadamente 1,5 kms desde el hotel. Nos situamos en el cajón 1 unos 15 minutos antes de la salida…la verdad que el acceso estaba bien controlado por personal del maratón y con vallas que delimitan el acceso. Salimos en buena posición tratándose de una carrera en la que tomaban la salida 23.000 personas.
Puntual la salida a las 09:00 am y primeros 400 metros con cuidado de no caer, de no tropezar, la calzada era ancha y pese a tratarse de un grupo tan numeroso creo que puede hablarse de una salida rápida y limpia. Los primeros 6 kms del maratón son en ligera subida, por el Paseo de la Castellana, y me mentalizo de que tengo que ir con cabeza, no dejarme llevar por la euforia. Así es, pasando por el km 5 en 22:01, sé que estaba por encima del ritmo teórico de 3 horas pero esta primera parte hay que tomarla con calma. Luego de llegar al km 7 y bordear las 4 torres cercanas a la Plaza de Castilla, el recorrido empieza a ser favorable, sin mucho esfuerzo me voy manteniendo en un grupo que busca las 3 horas y vamos a 4’05” y de pulso iba bien. Sin embargo ya notaba las piernas algo pesadas para ser tan pronto…
Y se llega al km 10 en 42’12”, a ritmo ya de 4’12” de carrera. Recupero un poco la confianza porque iba bien protegido en el grupo y el recorrido se me hacía cómodo. Llega el km 14 y nos separamos los corredores que harán la maratón completa, del medio maratón. Se nota que aquí ya vamos quedando menos…y aunque hasta el km 22 en teoría se va bajando, llega la calle Santa Engracia y su perfil ascendente hace que me descuelgue del grupo…bueno, del grupo de 8 que éramos solo siguieron la mitad. Mala señal, veía que una simple cuesta me hacía bajar bastante el ritmo. Entonces me acordé del consejo de un corredor…”Estos kms favorables son un “préstamo” que la carrera te hace…pero que a partir del km 32 ese préstamo te lo has de devolver con unos intereses muy altos…”
El público muy numeroso durante la carrera, corredores y seguidores de muchos países…ahora que recuerde, un grupo de franceses, unos ingleses con una bandera del Sheffield Wednesday, unas danesas con unas vuvuzelas, unos italianos, checos, polacos…la verdad que aprovechas para fijarte en todos esos detalles. Y aquí llega el momento mas bonito de la carrera, el km 19, pasando por la Gran Vía, Callao y Puerta del Sol. Impresionante, cantidad de gente agolpada a pesar de la lluvia y los ánimos de todos ellos, al igual que los voluntarios, policías…vas en una nube.
Aprovecho para ir disfrutando estos momentos, porque se aproxima el km 21,097. No voy fino, las piernas me duelen ya, el pulso algo alto para el ritmo que llevo…empiezo a acordarme de las casi dos horas de pie del día anterior esperando en la cola, del vuelo cancelado por Iberia y que provocó que el viernes llegáramos al hotel casi a las 01:00 de la madrugada, de la semana previa de trabajo y pocas horas de sueño…era evidente que mi preparación previa fue escasa y mal planificada, pero tampoco ayudaron los días previos. En ese momento, paso por la calle Ferraz la media en 1:28:46…aquí ya sé que las sub 3 horas se han ido. Me invade una sensación de tristeza, hastío y desgana…pensando más que nada en el segundo tramo que falta, tan desfavorable. Pienso en que tengo que seguir aprovechando hasta entonces, quedan 10 kms y vamos a disfrutarlo, a seguir flipando con el ambiente. Es entonces cuando en el km 26 entramos en la Casa de Campo. La lluvia empieza a ser intensa, aquí paso mi primera crisis y en 5 kms pierdo 40 puestos. Todos me adelantan y no consigo engancharme…para colmo la bajada que tenemos a la salida de la Casa de Campo hace que mis piernas se quejen aún mas, el dolor de piernas era insoportable. La lluvia se convierte en diluvio, aquello parecía ya una carrera de supervivencia, los parciales caen a 4’37”, 4’35″…y empezamos en el km 33 a subir. Salvo la cuesta de la calle Segovia, el desnivel no es que sea mucho, pero se trata de avenidas anchas, rectas largas que no ves el fin, y notas que vas clavado. Seguimos perdiendo segundos, ahora en el km 37 pasando a 4’54”, 38 en 5’02”, en este punto me animan Pablo y Carmen Sacristán Gutiérrez y se dan cuenta de lo mal que voy, iba al trote porque mis piernas no daban para más. 
Llegamos al km 40 y se empieza a bajar hacia meta. Iba tan mal que en solo 2,200 metros soy adelantado por 50 corredores, y solo el tramo final de entrada en el Retiro, en clara bajada, hace que alargue la zancada y que hasta luego mi mujer me dijera “no te vi tan mal entrando en meta”. Curiosamente ese km 42 fue el más rápido de carrera a 3’50”, pero en seguida esa decepción que llevé durante más de la mitad de la carrera se fue convirtiendo en alegría porque había terminado entero (sin lesionarme me refiero), y con la satisfacción de haber completado un maratón duro, en un día infame, y con una preparación escasa, así que puedo dar gracias de haber acabado así.
El tiempo final oficial es de 3:07:01 (neto 3:06:49), puesto 527 de 12053.
Todo lo que se dice del Mapoma es cierto, me gustaría volver otro año, y eso a pesar de que mi cuerpo nunca se adaptará bien a las exigencias de un maratón (tanto previas como el día de la carrera), pero es una prueba mágica.

Hasta siempre Madrid!
PD: Gracias a Elisa Rocha Peleteiro, a Carmen, a Pablo…apoyando a tope y sufriendo el mal día que hizo!!