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Por José Antonio Garabatos

Domingo 8 de julio de 2018, salida a las 9:30 hora portuguesa.

Gracias a que España fue eliminada del mundial, pude disminuir la dosis de cervezas, cacahuetes, patatillas y otras porquerías. Me presenté en Valença en un estado de forma algo menos que regular. La pregunta es obvia, ¿entonces por qué vas? Seguro que compartís mi respuesta: es que correr mola.

Había dos opciones, 12 km y 8 km. Yo pensé que para ser mi primer trail, con 8 me llegaban. Antes de la salida, un animador dirigió una tabla de ejercicios de calentamiento, estuvo simpática la cosa. Y allá vamos. Salida desde una placita, hacia la muralla. Muy bien, día espectacular, mucho calor y buen ambiente.

Preparado para salir

Al pasar el primer km íbamos por un sendero estrecho como cresteando montañas, solo que en vez de montañas eran murallas. No se podía adelantar, la chica que iba delante de mí hacía tapón. No podía pasarla, así que -1. Pero a los 40 que iban detrás de mí les pasaba lo mismo, así que +40, total: +39. Mientras tanto todos detrás, ¡toma nécora, que soy del Carma! ¿Veis lo importante de llevar la nécora en la espalda? Correr mola.

Cuando el camino se abrió, adelanté a la chica (+1) y los 40 me adelantaron a mí (-40, total, -39). A continuación me quedé solo y pude dedicarme a lo que más me gusta: disfrutar del paisaje, del río, de las murallas y reflexionar sobre mi próxima jubilación (31 de agosto) y el blog que acabo de inaugurar (Más allá de la pizarra, https://jagpizarrra.blogspot.com/, ya os le he colado). Correr mola.

La carrera seguía para arriba, para abajo, escaleras, adoquinado, salta unas piedras, entra en la muralla, sal de la muralla, “el sable del coronel, ¡cierra la muralla! Gente andando. Como corro despacio, seguramente gasto menos, así que, mientras otros andan, yo corro. Me acerco a una chica. A partir de los 6 km, más o menos, la chica siempre pregunta a los voluntarios: ¿los de ocho? Temía fallar el cruce y seguir por el recorrido de los de 12. Yo agradecía que ella hiciera el gasto de preguntar.

Falta poco, salimos a campo abierto cuesta arriba unos 300 m. Todos los que veo delante andan. Yo, más chulo que un ocho, corro porque gasto poco. ¡Ya!, unos 20 m. El cuerpo me dice: ¡anda! y obedezco. De pronto oigo: ¡Jooooseee! Mi mujer en lo alto de la muralla me saluda. Recompongo la figura y corro con la suerte de que llego a la puerta en túnel de la muralla y ahí vuelvo a andar. Son escalones. “Cuando falten cuatro, corro”, me digo. “Bueno, tres”.” Mejor dos”. “Uno”. En el último. Faltan 50 m. Yo casi nunca levanto los brazos en la meta porque bastante chollo tengo con llegar. Pero esta vez los levanté. No sé de dónde saqué las fuerzas. ¡Correr mola!

Ando. Me vigilan desde lo alto. CORRO

 

Agua, plátano y “bolo”. Después duchita en el Pabellón Municipal. Como fin de fiesta comimos en el restaurante Fortaleza un arroz de marisco notable con un vinho verde Alvarinho-Trajadura sobresaliente. ¡Cómo mola correr!

Tiempo 49min48s, aproximadamente lo que tardo en 10 km de asfalto. Posición 13 de 35 . Séptimo de 11 de los mayores de 40. (yo tengo 61, así que no está mal)

PD: Los de montaña sois superhéroes con superpoderes. Y superheroínas con superpoderinas.