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Maratón La Valeta 2024. Paso a paso

Por Pancho

LA ELECCIÓN

Cuando te propones correr un maratón lo primero es decidir a dónde vas. Hay diferentes criterios: desnivel, participación, mes, turismo… En este caso lo tenía claro, tenía que ser el 24 de marzo de 2024 porque cuadraba con el primer domingo de las vacaciones escolares de Semana Santa, lo que te permite correr y luego tener unos días para hacer turismo con la familia.

La elección es conveniente hacerla con tiempo por varios motivos: reserva de vuelos, de alojamiento o preparación de la carrera. Así que en junio de 2023 hice la búsqueda en internet. En España no había ninguno pero en Europa encontré el maratón de la La Valeta.

Durante un mes estuve viendo vuelos. Buscaba una ganga pero como no bajaban los precios preferí comprar los billetes antes de que subieran. También reservé el apartamento (lo prefiero a un hotel por el tema del desayuno del día de la carrera) con opción a cancelación hasta una semana antes. Lo que dejé para más adelante fue la inscripción porque había un precio de 59,95 € hasta los días previos.

 

LA PLANIFICACIÓN

42,195 Km no es ninguna tontería. Supone un nivel de exigencia que para afrontarlo con un mínimo de garantías requiere hacer un buen puñado de Km en los meses previos.

Tenía una base porque a principios de noviembre de 2023 corrí el maratón de Oporto y por cierto a buen nivel. Con el míster Carlos Adán decidí aprovechar el punto de forma corriendo el Campeonato Gallego de Media Maratón tres semanas después,  luego tener un descanso activo de dos semanas y empezar el 11 de diciembre la preparación, con lo que saldrían 15 semanas de entrenos.

Las semanas constaron de 4 sesiones de carrera distribuidas en dos días de rodaje, un día de series largas y el domingo un largo. El resto de días normalmente hacía 15’ de elíptica para soltar piernas.

El objetivo era memorizar un ritmo de crucero de 4’30’’/Km por lo que los rodajes no podía bajar de ese ritmo, salvo excepcionalmente los últimos  dos o tres Km. Las series también a ritmos asequibles, nunca por debajo de 4’10’’/Km.

Una planificación muy semejante a la realizada para Oporto y es que lo que ha funcionado mejor no cambiarlo.

En cuanto a competiciones, las justas. En enero la Media Maratón de Viana do Castelo y en marzo la media Maratón Latina y la semana previa, por apoyar la carrera del barrio, los 10 K de Teis.

 

LA PREPARACIÓN

Iba todo sobre lo previsto hasta el largo de la décima semana. Ese domingo tocaban 25 Km y acabé con el isquiotibial derecho algo tocado. El martes siguiente tenía un 6*3000 y en la segunda repetición noté el isquio muy cargado. Visita al fisio Juan Benítez. La sobrecarga empezaba en la espalda y requirió de varias sesiones. El objetivo pasaba a ser erradicar las molestias y por eso las dos semanas siguientes la carga kilométrica se redujo a la mitad (sobre 40 Km y buena parte en elíptica). Al final de la 13ª semana parecía que el problema estaba subsanado pero el perfil de la media Latina de Madrid no era el ideal para venir de una sobrecarga y el isquio volvió a recaer. Quedaban tres semanas y la estrategia seguía siendo la misma: reducción de Km y trabajo de fisio para erradicar las molestias a riesgo de llegar corto de Km (el míster estaba seguro de que no habría problemas en ese aspecto) pero asegurando erradicar el problema físico.

El buen trabajo de Juan y usar la cabeza dieron resultado. En la última semana un par de rodajes de 12 Km sin molestias.

Llegaba al maratón con 1004 Km recorridos, 874,4 de carrera y 129,6 de elíptica.

 

LA ESTRATEGIA DE CARRERA

El maratón de La Valeta no es fácil. Se trata de una prueba lineal que comienza en St Pawl il-Bahar y termina en Birgu. Cuenta con un desnivel sobre 400 m, con un sinfín de pequeñas subidas y bajadas y algunas cuestas importantes. Sabía además que la participación era escasa, por lo que las probabilidades de tener que correr parte de la carrera en solitario son grandes.

Perfil de la carrera

Por otra parte al correr en una isla el riesgo de rachas de viento es alto. Si a todo esto le sumamos que venía de unas semanas con molestia la táctica que decidimos era conservadora: Subidas sobre 4’45’’-4’40’’ y bajadas sobre 4’30’’ – 4’20’’ y si estaba con fuerzas en el Km 35 apretar un poco. Hacer sobre 3h 15’ estaría bien. Pero corriendo con cabeza ya que el 28 de abril corro el maratón de Aveiro. Según cómo me viera en carrera decidiría si apretar o tomarlo como un largo de cara a Aveiro.

 

EL VIAJE, INSTALACIÓN Y PRE CARRERA

Llegamos el viernes y lo primero que fuimos fue a por el dorsal. Se recogía en una tienda de deportes. No había feria del corredor. Junto al dorsal alguna bebida, un gel, camiseta de manga corta, un pan de panecillos de cereales, imperdibles y varios folletos con descuentos.

Recogiendo el dorsal

El apartamento me decanté por cogerlo cerca de la salida. Con lo que no contaba era con que St Pawl il-Bahar fuera una localidad tan amplia. Resultó que pillé el alojamiento a 7 Km de la salida, que por cierto comprobé que se encontraba en medio de la nada, bueno en un camino en medio de campos de cultivo.

El viernes la previsión para el domingo es de rachas de viento de 40 Km/h.

El sábado 10’ de trote y turismo por el sur de la isla, sin caminar demasiado. La previsión del viento es de 20 Km/h.

El domingo suena el despertador a las 4:10. A mí me gusta tomarme la pre carrera con calma. La salida es a las 6:30 (aquí es de día a la 6:00). Tras un buen y parsimonioso desayuno unos estiramientos mientras no llega el taxi que contraté. A las 5:30 estoy en el destino. Hace fresco y no me despojo de la ropa  hasta las 6:10. Con tan poca participación (383 inscritos) no habrá problemas para dejar la mochila en el guardarropa. Entonces hecho en los isquios un poco de radiosalil con aceite para calentarlos. Además un poco de aceite y crema hidratante en el estómago a modo de capa protectora. Luego de dejar la mochila un trote de 700 m y a línea de salida.

 

EL DESARROLLO DE LA CARRERA

Tardo 3’’ en paso arco de salida. 15º C y sin viento (a lo largo de la carrera solo se hará notar levemente en un par de tramos). La idea es ir marcando los Km con el autolap pero resulta que no están marcados, así que lo haré por el GPS del reloj.

Primeros Km salen en torno a 4’30’’. No hay grandes cuestas pero es un continuo sube y baja. Voy cómodo en un pequeño grupo, concentrado en mi ritmo, desconectado de lo que hacen los del mini grupo en el que voy (alguno corre a tirones y me pasa y luego lo paso).

Los avituallamientos con agua y bebida isotónica son cada 5 Km aproximadamente. En el primero bebo un poco de agua, mojo axilas, nuca y echo un poco de agua por la cabeza (sin excederme porque no quiero mojar el estómago). Así procederé en cada uno de los avituallamientos que hay hasta meta.

Km. 6

 

Sobre el Km 7 paso por delante del apartamento. Son poco más de las 7 de la mañana y ahí están mis chicas animándome. Aprovecho para tirarles los manguitos.

Km 9,5 tomo el primer gel.

El tráfico no está cortado, aunque si que hay voluntarios en todos los cruces. Este tema es mejorable en la carrera. Es más, tuve dos incidentes por culpa de los voluntarios. En una bifurcación había una barandilla y en vez de estar atento para indicar que había que ir por la izquierda de repente me encuentro por el lado derecho de la misma teniendo que saltarla. El otro trastorno se produjo en una explanada peatonal en la que por la falta de indicación de un voluntario casi tiro en otra dirección. Afortunadamente fueron solo 10 m extras hasta que me percato del error.

Pero volvamos al desarrollo de la carrera. Sigo sobre 4’30’’ de media. En los Km que predominan las subidas en torno a 4’40’’ y en las que prevalecen las bajadas sobre 4’20’’/Km. Voy cómodo aunque sé que el maratón es muy largo.

Llega la primera “prueba de fuego”. El Km 15 es todo una cuesta con su dificultad, no solo por ser aproximadamente unos 1100 m, también por su desnivel, que sin ser grande, es considerable. La paso con solvencia pero sin obsesionarme (ritmo 5’03’’/Km). Me sorprende que soy el que mejor subo. Me quedo solo.

Km. 15

 

Los tres Km siguientes son en bajada (media 4’20’’/Km). Alguno de los corredores que dejé en la subida me pasan porque se lanzan en tromba. Yo a mi ritmo. En los Km siguientes acabaré sobrepasándolos.

Km 19,5 segundo gel.

El perfil sigue igual. Subo una cuestita, bajo una cuestita. En fin, no te aburres. Otra característica del trazado es que es bastante revirado.

En el Km 28 segunda cuesta “interesante”, un poco más corta que la del 15, unos 600 m. También la supero entero. Al siguiente Km me alcanza un corredor mallorquín. Le digo que queda mucha carrera y me llega a sacar unos metros.

Km 29,5 tercer gel y al poco el sobresalto que comenté anteriormente de la explanada.

Km. 30

 

Creo que voy bastante bien situado en carrera y decido arriesgar. Dejó atrás al mallorquín y ruedo sobre 4’30’’/Km: De aquí a meta corro solo. Los últimos 5 Km se me hacen duros. ¿A quién se le ocurre poner la cuesta del Km 38? jajaja. Los últimos metros de la misma los hice andando. Fueron 10’’ para tomar oxígeno. De ahí a meta solo queda bajar o llanear. Bajo con cuidado porque noto muy cargados los gemelos. Pese a la fatiga consigo andar un poco por encima de 4’30’’/Km. En este último tercio de carrera hay que sobrepasar a un número importante de gente que está haciendo la caminata.

Los últimos dos Km se hacen interminables porque estás a la altura de la meta pero hay que recorrer un Km en sentido contrario antes de hacer un giro de 180º para recorrer el último Km. 3h 14’03’’. Cansado pero trabajo hecho.

La ansiada Meta

 

Me hidrato abundantemente y renuncio a un masaje (había bastante cola de los corredores de la media) para ir a los paneles con las clasificaciones provisionales porque creo que tengo opciones de pódium en la categoría y, efectivamente, confirmado, primero en la categoría 55 – 59.

Recogiendo el trofeo al mejor clasificado de la categoría

 

Una historia con final genial. Ahora a intentar recuperarse para correr lo mejor posible en el maratón de Aveiro el 28 de abril.

 

Maratón Oporto 2023, el maratón redondo

Maratón Oporto 2023, el maratón redondo

Por Pancho

LA PREPARACIÓN

A mediados de marzo tomé la decisión de volver a correr el maratón de Oporto.

No es una carrera que me encante, aunque la organización es de 10, pero ya sea por el mal sabor que me quedó con la «petada» de 2019 o porque es el más cercano en la actualidad tras desaparecer Coruña, ese fue el objetivo marcado para el segundo semestre del año.

En cuanto a la preparación, fueron 15 semanas en las que cambiamos el método. Los últimos maratones los tiempos se alejaron del tiempo ansiado de las 3 horas.

Así que probamos entrenos con ritmos muy controlados (prohibido bajar de 4’10» en series y de 4’25» en los largos). Dos días de rodaje, uno de series largas y otro de largo en el fin de semana. El resto de días algo de elíptica si me apetecía.

Recuerdo que el míster me dijo al principio de la preparación que ya vería que así estaría sobre las 3 horas. Pero las 11 primeras semanas las sensaciones no fueron buenas. Me costaba hacer series a 4’15″/4’10».

El último mes fue mucho mejor pese al mal tiempo reinante (hubo días que cambié rodajes por elíptica).

Fueron 1034 Km (928 de carrera y 106 de elíptica) en los que cada vez veía más claro que no estaba para rondar las 3 horas o dicho de otra forma que de salir a ese ritmo lo normal sería hundirme tarde o temprano. Así que el planteamiento de la carrera será correr a 4’30»/Km para hacer 3 hora 10′, siempre y cuando respete el viento, ya que la previsión es de rachas de 20 Km/h.

Una preparación con muchos entrenos en solitario y otros acompañado. Agradecer la ayuda de los compañeros del CARMA y de los amigos Bruno Muiños, Juan Rodríguez y Gustavo Nieves.

LA CARRERA

Desayuno con tiempo y desde el hotel andando al guardarropa junto a otras tres nécoras. Ventajas de buscar un alojamiento cercano. Para mí gusto fuimos «justos» de tiempo. Tras una foto y dejar la bolsa voy hasta la zona de salida. Apenas 500 m de trote.

Cuando entro en el cajón ya hay bastantes corredores. Como no quiero salir «encendido» no hago esfuerzo por avanzar entre los corredores hacia el arco de salida. Me llevará 14 segundos atravesarlo tras el inicio de la prueba.

Buena temperatura. Aún así salgo con una camiseta por encima que tiraré en el primer Km porque ya sobraba (y poco después bajaré los manguitos).

Salida

Los primeros 500 m me cuesta coger ritmo porque hay bastantes corredores lentos. Aún así primer Km en 4’33» y dentro del grupo que lleva la bandera para hacer 3 hora 15′. Sigo guiándome por ser cauteloso y decido permanecer en ese grupo. Será por poco tiempo. Pasado el tercer Km decido pasarlo aumentando ligeramente el ritmo.

Km 3,0. Sobrepasando al globo de las 3h15′

Poco después me alcanza mi compañero de equipo Thèo Pagnier. Me comenta que pretende andar entre 3h 06′ – 3h 08′. Le comento que yo voy a por 3 horas 10′ y entonces decide ser conservador durante la primera parte del maratón y quedarse conmigo. Imagino que pensó que la veteranía es un grado y que era «la rueda» a seguir. Bueno, desde el quinto Km lo es un corredor del equipo Gaia Running porque llevaba la cadencia que necesitaba y su altura era la ideal para cobijarme del viento.

Km 5. Cogiendo la referencia (y el cobijo) del corredor del Gaia

En el Km 9 tomo el primer gel (tomaré también en el 19 y en el 29) y también bebo en todos los avituallamientos.

Km 15. Rectas camino del puente

El primer cuarto de carrera discurre por Matosinhos y las ráfagas de viento son muy escasas. Pegará un poco más en alguna de las rectas que nos conducen hasta el puente Don Luis.

Km 20. Entrada en Gaia

Allí nos coge unos metros el corredor del Gaia. Creo que se vino arriba ya que cruzado el puente entramos en su territorio.  Tocan sobre 9 Km por Gaia. Pese a esos escasos metros que aceleró no me vuelvo loco. Nosotros mantenemos todos los parciales en torno a los 4 30» programados, incluso un poco por debajo. Pasamos la media maratón en 1h 34’02». Vamos cómodos pero queda un mundo. De momento respeta el tiempo.

No llueve y en muy pocos tramos tuvimos viento.

A todo esto volvimos a contactar con el corredor de Gaia que sorprendentemente baja el ritmo en el Km 27. Así que decidimos rebasarlo. Antes de volver a atravesar el puente aviso a Théo que hay una cuesta de 50 m y que la subamos sin volvernos locos.

Iba todo perfecto pero en el Km 30 paso una mini crisis. El ritmo apenas se resiente pero voy incómodo. Noto que Thèo se frena ligeramente y no para de animarme. Le digo que tire pero insiste.

Km 30. Momento de crisis

Entonces, Km 31 cae un chaparrón que dura 5′ y magia!!!! Recupero las buenas sensaciones. Vamos pasando corredores y eso me retroalimenta. Eso sí, nada de volverse loco, manteniendo ritmo un poco inferior a 4’30».

Km 32. Vuelven las buenas sensaciones

El maratón no regala nada y a partir del Km 33 el que pasa dificultades es Thèo y a mí me toca animarlo.

Desde ese Km 33 tenemos viento de cara durante buena parte del trayecto a meta. Algún Km se va a 4’40» y 4’50». Más vale eso que agotarse. Con todo, seguimos pasando corredores y Thèo aguantando como un jabato hasta el Km 40 que pierde unos metros.

Km 41. Enfilando el final de carrera

La meta está muy cerca y se que ya no va a desfallecer, por lo que  decido seguir apretando  y acabo los dos últimos Km sobre 4’20».

Km 42. Último esfuerzo

Ni los últimos 250 m en cuesta me pueden parar. En el Km 42 giro a la derecha y apretando a fondo. Tras 3h 09′ 56» traspaso el arco de llegada, 3h 09’42» netos. Salí para 3h 10′, así que solo se puede decir: ¡Salió un maratón redondo!

FINAL. Maratón redondo

Persiguiendo sueños (1)

Persiguiendo sueños (1)

 

En este equipo no hay personalismos, todos somos iguales y tan importante es alguien con 2:40 en maratón como alguien que pasea los domingos y cierra clasificaciones.

No obstante, siempre hay alguien que marca e imprime carácter, alguien al que todos estamos agradecidos y del que nos sentimos orgullosos de poder llamarle amigo.

Esta serie de publicaciones que iniciamos hoy no es un homenaje, es simplemente nuestra manera de desearle lo mejor en esa aventura que inició hace 10 años, un sueño que, como siempre nos recuerda en sus crónicas, no para de perseguir.

Iniciamos pues, como recordatorio y dosis energética, la reedición de las crónicas que nuestro Presidente Pancho ha ido escribiendo a lo largo de estos 10 años como maratoniano de Majors. 5 publicaciones de aquí al 1 de marzo, cuando esperamos que nos mande la sexta crónica de su sexto y definitivo Major en Tokio.

Suerte y fuerza, Presi.

Persiguiendo (y alcanzando) sueños

 

New York 2010

Un sueño en New York

El 7 de noviembre de 2010 estaba marcado en el calendario desde finales del año pasado. Junto a mi compañero Mincha (Fernando Abreu) me propuse recorrer las calles de Manhattan participando en el más mítico maratón del planeta. Preparar la distancia realizada por el legendario Filípides lleva su tiempo e inscribirse también requiere una antelación prudencial (la demanda es muy superior a la oferta y hay dos vías para conseguirlo: acreditar marca mínima en los últimos 12 meses o entrar en un sorteo).

Se trata de una prueba que supone un importante sacrificio en tiempo y esfuerzo. Esta era la 5ª vez que afrontaba los 42,195 m. Por primera vez seguí un plan de entrenamiento de 17 semanas con la ayuda de otro compañero de equipo y entrenador, Igor (Pedro Gonçalves). Supuso acumular 90 entrenos con una carga de trabajo que fue incrementándose paulatinamente y que me llevó a llegar en óptimas condiciones para el día D. Hasta el punto que el objetivo inicial de 3 horas 15’ me parecía bastante factible y soñaba con las 3 horas 10’.

Por supuesto todo con la debida cautela que supone afrontar una distancia de fondo y la multitud de factores que pueden influir en el rendimiento puntual el día de la prueba. En este sentido el maratón puede resultar muy canalla ya que poder resarcirse de unas circunstancias adversas requiere el paso de varios meses para permitir al cuerpo una recuperación adecuada y su consiguiente nueva preparación.

En este caso tenía como novedad añadida la larga distancia que separa Galicia de New York con los dos vuelos que había que coger con una escala en Barajas. Nos decidimos por desplazarnos el viernes 5 de manera que el día previo a la carrera fuimos a la feria del corredor a recoger el dorsal, comprobar el perfecto funcionamiento del chip, ojear entre la amplia gama de productos desde textiles hasta alimentación que existían y como no, comprar algunas prendas. La bolsa del corredor que te entregan lleva cosas varias. Productos cedidos por casas publicitarias, desde barritas energéticas hasta una camiseta conmemorativa de manga larga bastante lucida.

La ciudad vive con gran entusiasmo el maratón. Toda persona que se entera que vas a correr al día siguiente te desea buena suerte.

Llámese inquietud, nerviosismo, excitación. La cuestión es que normalmente la noche anterior suelo dormir poco y ligero. En esta ocasión había que levantarse a las 3:45 para coger el metro, luego un ferry y después un autobús. Faltando 3 horas para el pistoletazo de salida ya nos encontrábamos en el recinto de espera, situado al aire libre. El día amaneció sumamente frío e intentamos combatirlo como buenamente pudimos haciendo acopio de un café y algo de comer ofrecido por marcas patrocinadoras. Además llevamos ropa vieja que dejaremos cuando empiece la fiesta y que será recogida por una ONG para repartir entre los necesitados.

Acciones rutinarias típicas antes de ponerse a correr son intentar descargar el cuerpo de lastre y estirar. En lo que no cumplimos con el guión previsto fue en calentar. A las 8:30 dejamos en el guardarropa la bolsa en la que dejas la vestimenta con la que abrigarte al terminar y nos encaminamos a la zona asignada por la organización para la salida (en el argot conocido por cajón) y que se organiza en base a los tiempos acreditados por los corredores. A diferencia de otras ocasiones ese lugar es transitorio de manera que faltando sobre 45’ un cordón de voluntarios nos fue encaminando al pie del puente del Verrazano. Tiempo tuvimos pero espacio para trotar no. Lo máximo que logramos es realizar estiramientos.

Sabíamos que nuestro cajón, el número 2, nos permitía salir adelante pero no pensábamos que tanto. Tardamos escasos 6’’ en atravesar la línea de salida. Algo increíble en un evento que reúne a más de 45.000 personas. Antes del pistoletazo que te indica que la fiesta ha empezado escuchamos el himno estadounidense.

Escucho a Fernando “dale caña” y como un resorte me dispongo a coger un buen ritmo. Nosotros salimos al lado izquierdo de la mediana del puente. La élite sale por la derecha y unos metros atrás (se debe a que el circuito en los primeros Km va separado y los de la derecha hasta volver a confluir recorren unos metros de menos que se compensan en la línea de salida). Cuando llevo escasos 300 metros pasan por mi derecha los llamados a conseguir la gloria y ya tirando del grupo una leyenda en activo de este deporte: Haile Gebrselassie.

Salgo a un ritmo más fuerte de lo previsto y al terminar el puente y entrar en Brooklyn me desembarazo del chubasquero y el forro polar y me quedo en ropa de faena. Las piernas y hombros los noto rígidos pero como de pulsaciones voy bien decido seguir con el ritmo que me marca el reloj. A veces miro para él pensando si estará fallando porque estoy haciendo parciales por debajo de 4’20’’/Km y me pasan bastantes atletas. El ambiente es inmejorable con gran cantidad de gente en las aceras animando a los corredores y cada pocos metros grupos de música amenizando la fiesta.

En el Km 13 enlazo con un compañero de A Coruña que pretende hacer 3 horas. Me dice que prefiere ser cauto en los primeros Km. Comentamos el ambiente increible que estamos viviendo. Paulatinamente mi acompañante aumenta el ritmo y en el 17 decido no seguirle. No me quiero cebar.

La maratón está perfectamente organizada y un gran número de voluntarios nos ofrecen agua o bebida isotónica cada pocos Km.

Poco antes de cruzar el puente Pulaski paso por la media en 1 hora 33’ 18’’ (media sobre 4’22’’/Km). Si consigo mantener este promedio haría 3 horas 6’… pero el maratón solemos decir que no empieza hasta el Km 30 y además las sensaciones siguen siendo de agarrotamiento muscular. Me animo pensando que es algo temporal, que lo importante es que las pulsaciones indican que voy bien.

Atravesado el puente entramos en Queens. Es el tramo menos entusiasta del trazado desde el punto de vista de la animación. Y de repente mi ritmo se resiente y se acercan a 4’45’’.

En el Km 24 atravesamos el puente de Queensboro que nos lleva a Manhattan. Sus dos Km de longitud se me hacen durísimos y mi ritmo cae hasta 5’40/Km. Es un tramo en el que se junta el gélido ambiente (los puentes son las únicas zonas del recorrido en los que no hay personas animando, con el cansancio y el perfil arqueado de la estructura que atraviesa el East River. Es un contraste maravilloso entre el silencio que te acompaña al cruzar el río con el griterío con el que te recibe el gentío al entrar en la Gran Manzana. Resulta como un subidón de adrenalina que me ayuda a recuperar el ritmo de 4’45’’ durante el trascurso por la First Avenue. Con todo, la cabeza quiere pero las piernas no responden. Cada Km que pasa el tren inferior va más cargado.

En el Km 31 llega el siguiente puente, el de Willis Avenue, que comunica Manhattan con el Bronx. Por este barrio se corre escasos 2 Km porque se enfila el puente de Madison Avenue que te vuelve a llevar a Manhattan. A estas alturas de la carrera soy consciente que no lograré bajar mi marca personal. Ya no soy capaz de bajar de 5’00/Km y mi pensamiento se centra en mentalizarme haciendo progresivamente la cuenta atrás de los Km que quedan. Pese a los ánimos de la multitud las piernas no quieren. Son como palos rígidos. Lo peor está por llegar en el Km 39 cuando el isquio de la pierna derecha me pega un latigazo que me deja la pierna en el aire. Me tiro al suelo y me pongo a estirar. Al incorporarme compruebo que sigue igual. La frustración me asalta en ese momento. Me tiro al suelo nuevamente y pienso que me tengo que retirar a falta de tan poco. Del público sale un “ángel de la guarda” que me ayuda a estirar. Vuelvo a intentarlo y por lo menos veo que puedo correr con dificultades. Esta es la parte más bella de la carrera. Ya estamos en Central Park y la gente animando está abarrotando ambos márgenes de la calzada. En el Km 40 me paro en un puesto de asistencia sanitaria y me masajean las piernas. Tras unos minutos me dispongo a emprender la marcha y tengo la sensación de que mi musculatura puede romperse en cualquier momento si sigo corriendo. Analizo friamente la situación: si sigo corriendo puede producirse una rotura muscular y el peor enemigo de los atletas en forma de lesión y la inactividad que conlleva en las siguientes semanas. Decido ir andando hasta los últimos metros.

Entre el gran número de corredores me pasa Mincha animándome a seguirle pero la decisión está tomada. En los siguientes dos Km mi ritmo supera los 11’/Km.

Cuando atisbo la línea de meta decido entrar trotando. Finalmente son 3horas 34 minutos y 55 segundos de tiempo oficial.

 

Una marca lejana de mis intenciones pero estoy feliz y es que superar el maratón es una victoria.

Traspasada la línea me dan la medalla y una mantita que se agradece porque el día sigue estando muy frío. Me queda una larga caminata hasta nuestro camión guardarropa (desventajas de estar en el 2º cajón. Voy superando furgón tras furgón y corredores que en ocasiones están bastante peor que yo. Desafortunadamente nuestro furgón tiene una cola importante y toca seguir sufriendo la dura climatología. Finalmente Mincha y un servidor conseguimos abrigarnos y estiramos un poquito y nos hacemos una foto para la posteridad.

Ahora toca descansar, pero poco porque el 6 de marzo tengo una cita con el maratón de Barcelona y en diciembre habrá que empezar la preparación.

Dedicado a mi entrenador, a los seres queridos que ya no están, a mis hijas y sobre todo a mi mujer.

 

El Maratón caótico

 Por Pancho

Cuando en junio me inscribí en el maratón de Valencia lo hacía con la ambición de intentar hacer MMP. Venía de tres semanas de descanso, tras hacer una gran carrera de San Xoan, consiguiendo rodar a 3’40’’/Km. Era normal la ilusión porque, como guinda, resulta que nos llevaría de liebre del grupo de entreno al míster Carlos Adán. Pero las cosas no siempre salen como uno tiene previsto.

Con un grande

La planificación se hizo a largo plazo, con 20 semanas de trabajo. Ya de entrada vino el primer revés. En las primeras semanas los entrenos salían con mucho esfuerzo, me sentía cansado, mismo los rodajes me costaban y al acabar la sexta semana me dije “esto no es normal”. Decidí hacerme una analítica y lo que había era una anemia. Así que la séptima semana hubo cero Km y empecé a tomar la suplementación que permitiera equilibrar los valores de mi cuerpo. Con la esperanza de que aún quedaban 13 semanas.

Hasta el 1 de diciembre fui mejorando mi estado de forma. Aunque no conseguía estar a la altura de mis compañeros en las series y tampoco iba cómodo en los largos, cumplía con los tiempos objetivos. Mismo los rodajes notaba que no estaba al nivel adecuado. Aún así seguí trabajando por intentar reducir la distancia que me llevaban mis compañeros, siempre animado por el míster.

El último revés fue 10 días antes de la carrera cuando cogí un resfriado. En mi caso un resfriado conlleva un proceso alérgico asociado a una rinitis alérgica.

Dadas esas circunstancias sabía que era francamente difícil bajar de 3 horas (el reto de MMP estaba claro que estaba lejano) y mis expectativas estaban en hacer 3h 02’ – 3h 03’. Iba a salir en el grupo del míster y si no aguantaba el ritmo pues a por esas 3 horas escasas.

El viaje a Valencia fue accidentado. Salía el vuelo de Peinador en la noche de viernes pero solo llegar al aeropuerto nos avisan que nos llevarán en autobús hasta el aeropuerto de A Coruña por problemas con la nieve. Total que llegamos al apartamento en el que nos alojamos a las 3 de la madrugada. Compartía estancia junto a las nécoras Jose Antonio Rodríguez, Cristian Valencia y Maikel Patino.

La mañana del sábado la dedicamos a analizar el tiempo que nos lleva llegar a la zona de salida, recoger el dorsal, visitar la feria del corredor y comer en la paella party, las típicas fotos del CARMA grupo… Para mi gusto ya anduvimos y estuvimos de pie tiempo de más.

La tarde la pasé descansando en el apartamento y preparando las cosas para el día siguiente. Solo en la tarde noche salí con los compañeros a tomar una birra en una terraza en el barrio, acompañados de unos amigos valencianos de Jose Antonio y la hermana y unas amigas de Maikel.

El inicio del maratón tampoco estuvo exento de sobresaltos. El plan previsto era llevar como liebre al míster Carlos Adán pero tuvo problemas para llegar. Así que comenzamos la carrera “descabezados”. Es un decir, porque en el grupo estábamos gente experimentada. Simplemente un pequeño revés. Salimos en grupo Jose Antonio, Maikel, Fran Lago y servidor. Voy bien. 4’19’’ el primer Km (normal con los atascos de salida), 4’07’’, 4’10’’. Notamos en los primeros Km que la humedad es alta. Llevamos pocos minutos y estamos empapados.

Nos coge Javi Conde, quien toma el relevo de la función del míster. Voy bien y Fran Lago nos saca escasos metros. En el cuarto Km (4’11’’) nos coge el míster. Le señalo donde está Fran y como ve que nos lleva Javi se va a guiarlo.

En esta fase de la carrera sobrepasamos al cocinero marido de la Pedroche y va Maikel y le extiende la mano con un ¿Qué tal cocinillas? David Muñoz casi lo fulmina con la cara que le puso jajaja.

Hasta el Km 13 todo va sobre los previsto, me siento cómodo y salen parciales para realizar el sub 3 (4’12’’ – 4’14’’ – 4’09’’ – 4’11’’ – 4’11’’ – 4’12’’ – 4’16’’ – 4’09’’ – 4’14’’). Pero al llegar al tercio de carrera me pega el bajón. En los cuatro siguientes Km me noto más pesado (4’18’’ – 4’21’’ – 4’19’’ y 4’25’’). A estas alturas engancha Cristian al grupo (al poco de comenzar la prueba decidió ser reservado) y le comento a los compañeros que tiren. La reacción de Javi es aminorar para que tome aire. Yo le digo que Cristian aún no es sub 3 y que tire con él. Con lo que no contaba es con que el “pesado” de Maikel se quedara conmigo. En los siguientes Km le insisto que se vaya que yo voy bien pero no hay manera. Una pena porque estoy seguro que estaba para bajar de 3 horas…

Mentalmente cambié el chip, aunque Maikel intenta tirar de mí, veo que el ritmo objetivo para a ser 4’25’’ – 4’30’’. Mentalmente hago cábalas y me digo que el reto es llegar en 3h 10’ – 3h 15’. Siguientes parciales 4’21’’ – 4’19’’ – 4’25’’ – 4’18’’ – 4’23’’ – 4’26’’ y 4’23’’. Pasamos la media en 1h 30’30’. Las sensaciones no mejoran el los siguientes Km y los parciales se resienten (4’31’’ – 4’30’’ – 4’35’’ y 4’34’’). Aún hay quien va peor, caso de Cristian que prácticamente va parado. Cerca del avituallamiento del Km 25 pillamos a Fran Lago. Va a ritmo trotero. Le decimos que nos quedamos con él con la esperanza de que reavive el ritmo. En el avituallamiento, al beber, pillo un flato agudo. Me tengo que parar porque no doy respirado corriendo. Maikel, mi fiel escudero, se para. Pasado medio minuto puedo reanudar la marcha. Fran sigue muy tocado y lo cogemos al Km siguiente. A partir de ahí la carrera va a ser un calvario. A Fran le ha dado un corte de digestión, le cogió frío en el estómago (fruto de estar empapado y cierta brisa que se levantó que en tramos en sombra). Hasta meta será un continuo correr y andar. Ya da igual el crono, lo que nos importa es acompañar a Fran.

Destacar en el Km 35 una animadora de verde, la “pumuki” jajaja. Pasamos a su lado andando y viendo cómo iba Fran le empieza a animar y este sin inmutarse. Entonces sube una fase en la animación y le empieza “te quiero, te quiero”. Entonces Fran se pone a correr no fuera a ser que la cosa aún fuera a más jajaja.

Los últimos Km el recorrido está petado de gente. En los tramos que vamos andando non paran los vítores para que por lo menos trotemos.

En fin, así de canalla es el maratón. Fran era el que en mejor forma llegaba del grupo de entreno. Durante unos cuantos largos dominicales en los que yo sufría allí estuvo arropándome, conteniéndose (porque iba sobrado) para intentar darme confianza. Ahora me tocaba a mí devolverle su generosidad.

Fran sacó fuerzas de sus entrañas y con nuestro apoyo y el de unas calles abarrotadas de gente animando venció al maratón. Me quedo con la entrada en meta abrazados los tres. El tiempo fue lo de menos, lo fundamental es que vencimos a las adversidades uniendo nuestras fuerzas.

¡Espíritu CARMA!

En los agradecimientos, los habituales: la familia, el míster y los compañeros de rodaje, especialmente a Maikel Patino, un tipo generoso donde los haya y que compartió no solo parte de la preparación sino que prefirió sacrificar un sub 3 a costa de compartir la carrera.

Volviendo a casa

Gracias a mis nécoras por tantas muestras de ánimo y gracias a nuestro patrocinador El Trigal por su apoyo.

Ahora a coger fuerzas que ¡me espera Tokio!

 

 

 

 

101 km de Barcelos

por Ramiro

Fai case un ano, cando Ivan entrou en meta na edición 2018, comentaronlle a posibilidade de que a proba no 2019 tivera 100kms, e sin dudalo dixenme que se asi era, ese era o obxetivo do ano: o meu avó, por parte de pai, era de Barcelos

Asi foi como me encontrei a 23h da noite do 16 de novembro en Barcelos, coa mellor compañía que podía imaxinar: Jorge, Alfonso, Cesar e Millara, botamos de menos a Ivan que se perdeu a cita por lesión.

Como resumir 19 horas e 58 minutos?, mui complicado, muitas sensacions, muito sufrimento e muita alegría

A noite era desagradable: chuva e nevoa, non facia muito frio, gracias a ausencia de vento, as bromas e os chistes ían acompañando os kilómetros, os compañeiros sempre preocupados de que eu non quedase descolgado do grupo.

Momento triste co abandono do compañeiro Millara por problema estomacales

Hasta aproximadamente o km70 iamos os 4 xuntos, ainda que eu insistían en que continuaran eles, pois estaba a pasar malos momentos e dudas con respecto o meu rendimento; nunca podrei agradecerlles o que fixeron por min, Cesar e Jorge continuaron xuntos, e Alfonso quedou conmigo, de ahi ate meta xuntos.

Problemas de cuádriceps, e dor na rodilla esquerda, impedianme trotar con comodidade; renqueante, e animado por Alfonso, íamos o trote, donde se podía, e a camiñar nas subidas, ate que o final dunha subida paro pra quitarme pedras das zapas, e recordome dun ibuprofeno que levo na mochila, tomoo e tamen un gel con cafeína, pouco a pouco voume olvidando da dor de rodilla que me impedia baixar con comodidade, os trotes xa se ían facendo mais largos

A cada hora que pasaba facia cálculos de tempo e distancia que nos quedaba: 5 km/h da para chegar, pensaba eu, cando apareceron unhas subidiñas de carallo, e ahí pensei que xa era imposible chegar nas 20h, pero eu non ía desistir, ainda que fora en 21h, tiña que chegar.

As molestias xa non facian acto de presencia, e seguiamos descontando kms e tempo, o que antes parecía imposible, volveu tornarse posible, e aferremei a esa posibilidade, Alfonso seguia animándome e decindo que chegavamos en tempo; os últimos kilómetros eran de dalo todo, nin a lama nos paraba, aqueles kilómetros vendo as luces de Barcelos o fondo facianse interminables, a emoción nos meus ollos non deixaba que a miña voz pudera agradecelle a Alfonso o seu apoio, ate que a recta de meta se asomou a miña frente, un grito saeume do mais adentro, e outro mais a escasos metros, deixome cair de rodillas na alfombra de meta, bico o chan e levanto os brazos o ceo, sei que meu pai esta ali, o meu avo, o cal non chegeui coñecer, tiña cumprido o obxetivo: rematar unha proba de 100kms, nun lugar especial: Barcelos, non podía ser noutro sitio

Gracias a Millara por estar esperandonos e rexistrar o momento, abrazos o compañeiro Alfonso, chamada a Pili: case non podíamos falar, os dous a chorar.

O reencontró cos compañeiros Cesar e Jorge, que xa tiñan rematado en 19h e 32min, cear bacalhau, brindar con Superbock, e volta pra casa

Sen duda esta carreira e para Pili, a cal sufriu dende a distancia, apoioume e confiou en min, aparte de aturarme todolos días, e para a miña filla Andrea a cal tamen, na distancia, estaba pendente de min.

Ledechem Trail Amigos da Montanha 101k

Por César

Despois de uns anos de apredizaxe, e de acumular experiencia en carreiras curtas, e  outras máis longas, para este ano 2019 reservara o meu estreno, e punto final, na distancia entorno ós 100 kilómetros. O trail que organiza o clube Amigos da Montanha en Barcelos, presentábase como a ocasión ideal, por ser unha carreira “amable”, na que se pode avanzar máis fácilmente que en outras probas de mayor dificultade técnica.Así pois, para Barcelos marchamos Míllara, Alfonso, Jorge, Ramiro e máis eu, na tarde noite do sábado. Saímos ás once da noite, hora local, con choiva lixeira e algo de fresco. O ritmo de saída sorprendeunos. xa que en douscentos metros xa nos quedamos rezagados, e prácticamente derradeiros da carreira, pero tiñamos claro que o ritmo habiámolo marcar nós, e que moitos dos que ían por diante, acabarían caendo no transcurso da proba. A carreira comparte o percorrido do ultra de 69 kilómetros, que xa fixera o ano anterior, polo que o coñecía bastante ben, e engadía un bucle de 32 kilómetros, aproximadamente para completa-la distancia, pasando un par de veces polos mesmos camiños, aínda que en sentido inverso. Xa que logo, tiñamos por diante moitas subidas, aínda que de escasa lonxitude, algunhas con bastante pendiente, e baixadas nas que se podía recuperar tempo e mesmo disfrutar. O terreo non tiña moita tecnicidade, según eu lembraba, pero este ano cambiaban un par de aspectos: a distancia, e a fatiga acumulada por pasar toda a noite esperto; e a climatoloxía, xa que a choiva non nos dou tregua ata o mediodía, e o frío que nos acompañou en boa parte do percorrido. Así pois, a lama, a pedra esbaradiza, os camiños inundados, fixeron que en motias partes o ritmo de avance fose menor do esperado, e as dificultades para manterse en pe estivesen á orde do día en moitas ocasións.

A noite fíxose dura por mor da choiva e do frío, e porque mirar durante oito horas coa luz dun frontal non é moi sano para o cerebro. Tampoco axudou que os avituallamentos estivesen moi espallados entre sí, nin que ó chegar a eles, apenas quedase algo quente que meterlle ó corpo. Quizáis esa foi unha das causas que provocou o abandono de Míllara, que decidiu non continuar, e se quedou no kilómetro 48. Os demáis seguimos avanzando, xa coa luz do día, para chegar á base de vida na que poñer roupa seca, toda unha gozada despois de case que once horas de molladura. No seguinte tramo de carreira, Ramiro non conseguiu atoparse cómodo, e no seguinte avituallamento, logo de tomar sopa e bifana para recuperar forzas, e algún a súa cervexa negra para o espírito, separámonos, por un lado, Jorge e máis eu, que saímos antes, e Alfonso e Ramiro, que virían por detrás.

Nós arrancamos con forza, na subida ó monte do Emigrante, no que fixemos escalada mais que carreira. Logo atopamos un tramo no que puidemos correr un bo anaco, e recuperar tempo, que falta nos había de facer para non chegar fora de control á meta. Logo do seguinte avituallamento, no que este ano non había hamburguesa (moi mal non avisar de esta circunstancia no regulamento), comeza o tramo máis duro, ó meu entender, polos kilómetros xa acumulados, e porque tocan dúas subidas consecutivas, enlazadas por unha baixada curta, na que non da tempo a recuperarse do primeiro esforzo. Ademáis, o derradeiro cortalumes e moi vertical, e hai que chegar con bo espírito a él para non flaquear. Sorte que non ten moita lonxitude, e que una vez rematado, xa se chega a capela que coroa o monte. Dende alí afróntase unha longa baixada, bastante técnica o principio, que logo suaviza, e permite correr, a pesares da cantidade de auga e de pedra que nos atopamos.  Aquí xa tiñamos claro que habiamos entrar en tempo, pero a intención era a de chegar canto antes á meta, polo que seguimos empuxando. Teño que dicir que, de non estar Jorge alí, o meu ritmo sería moito menor, pero, gracias ó seu empuxe, conseguín apretar case que ata o final. Porque, unha vez que chegamos ó casco urbano de Barcelos, xa non tiña máis de onde sacar forzas, e fixemos esta parte con máis calma, para conseguir entrar en meta logo de 19 horas e 22 minutos, onde nos agardaba Fernando, aburrido de tantas horas alí tirado. Sinto non poder chegar antes 😊.

Marchamos para a ducha, para que non nos collera o frío, e a alegría veu ó saír da mesma, coa chegada de Ramiro e Alfonso, que conseguirán entrar en meta dentro do tempo máximo establecido. Se duro foi para min, que me atopei ben durante todo o camiño, máis duro tivo que ser para Ramiro, que se soubo sobrepoñer ós malos momentos, para acadar o seu obxectivo.

En resumo, unha fin de semana que lembrarei con cariño no futuro, da que seguro que sacarei moitas conclusións positivas, e que me axudará a superar malos momentos que virán, tanto no mundo das carreiras, coma no mundo real.

Un placer compartir kilómetros con vós, compañeiros.