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Hoy, por diversas circunstancias que no vienen al caso, me quedé más sólo que la una dispuesto a “comerme” los 24 km. que me mandaba mi entrenamiento para el MAPOMA 2010 como si la cosa no fuera conmigo. A las 10 en punto ya tenía claro que no iba a aparecer nadie, pero esperé un poco por si algún despistado se dejaba caer por el VERBUM, y a las 10:10 empecé a trotar.

La mañana estaba fría (12º marcaba el termómetro de la farmacia de la curva de Mide a la ida y 13º a la vuelta) pero el sol lucía en todo su esplendor, y si la conversación conmigo mismo hubiera sido más entretenida habría sido una mañana impresionante: mar azul, cielo azul, mallas negras y anaranjadas y camiseta negra y anaranjada… cinturón de hidratación con cuatro botellitas de 150 ml. y barrita de cereales para el km. 15 aproximadamente.

El objetivo, aparte de llegar, era no subir de 140 p.p.m (pulsaciones por minuto de media, claro, ya que dado el perfil del recorrido es prácticamente imposible no tener picos de 150 o más pulsaciones por muy lento que se vaya) y desde luego que lo conseguí, ya que finalmente fueron 139 las pulsaciones que tuve de media (con picos esporádicos de 155… aunque lo más habitual rondaba las 138-141 pulsaciones).

La ida: fácil

La ida hacia Bayona fue bastante cómoda y mantuve el ritmo con bastante comodidad… incluso a ratos bajando de los 5′ /km. porque la carretera también bajaba, claro. Bebo una botellita cada 5 km. y reservo la barrita para la vuelta. Poco antes de llegar al cruce de Panxón me encuentro de cara con el grupo en el que va Bareixa y me dice algo así como “Dale caña, máquina!!!!“, a lo que sonrío pensando en quién es realmente la máquina.

Pasado el cruce de Panxón me enfrento a “terra ignota” ya que los últimos entrenamientos daban la vuelta en ese cruce. Finalmente me decido por seguir todo el rato por la carretera de la vía en vez de desviarme hacia Praia América y cruzo el núcleo de Nigrán hasta casi la siguiente rotonda (la que llega desde la autopista), donde paro al marcar los 12 km. del punto de retorno.

La vuelta: jodida

Cambio de arcén y aprovecho unos setos y un contenedor para orinar (nada que no sea habitual en cualquier entrenamiento del CARMA, vamos). Justo cuando empiezo a hacer fuerza noto una extraña sensación y… ¡¡¡mierda!!! … esto no puede ser… hoy soy yo el perjudicado… y para colmo no tengo nada con que limpiarme. ¡¡Esto no se le hace a nadie, hombre!! La primera vez en mi vida atlética que tengo semejante problema y encima me pilla el toro más solo que la una. Vamos, que entiendo cómo se tuvo que sentir cierta corredora “muy conocida” cuando llegó a la meta de la Maratona do Baixo Miño el año que ganó el campeonato gallego de la distancia.

En fin… ahora ya no hay más remedio que apechugar y volver para Vigo con el “recuerdo” puesto. Comienzo a subir hacia Nigrán y por el lado contrario de la carretera me adelantan unos ciclistas. No puedo evitar oír el comentario de uno (medio en broma medio compasivo) a un compañero: “¿Te fijaste? Ese va cagao“.

No pude evitarlo. A partir de ese momento recé cada vez que me cruzaba con alguien para que no se fijara… pero como hacía tan buena mañana la carretera estaba plagada de coches en ambos sentidos… de gente paseando, de ciclistas solos y en grupo… de abuelitas con sus nietos… en fin, que medio Vigo y comarca tuvo el placer de sonreirse con uno que iba sólo y dando el cante porque claro, tuvo que pasarle ese “incidente indecente” justo el único domingo en que todos sus compañeros de equipo deciden quedarse en sus casitas descansando y no tenía a nadie que le cubriera las espaldas.

Voy acercándome a Vigo mientras me esfuerzo por seguir controlando las pulsaciones, aunque un viento bastante fuerte de cara me lo pone complicado. Además, cuando paso a alguien que va de paseo por mi arcén me pego un pequeño sprint para que no se huelan el “pastel” (además de verlo, claro, pues yo no tenía muy claro si se notaba mucho o no) y el colmo fue cuando, al llegar a Samil, me topo con toda la gente que está delante del Circo (ahí me relajo un poco porque pienso que el olor puede quedar disimulado por el de las fieras). Ya me imagino al típico niño sabelotodo berreando: “¡¡Mamá, ese señor se ha hecho caca!! ¡¡Qué ascooooo!!

De repente miro a un coche que va a salir del aparcamiento y veo que me saludan (lo que menos me apetecía en ese momento era saludar ni ser reconocido, claro). Era el compañero Moussambani… menos mal… alguien que me puede comprender. Sigo mi camino y termino el último km. intentando no pasar de 144 p.p.m. Veo el aparcamiento del VERBUM. Está abarrotado de coches… menos mal… así podré ponerme entre el mío y otro y beber tranquilamente la isotónica que he dejado en el maletero así como estirar un poco.

La vuelta a casa fue rápida, evidentemente, y gracias a que siempre llevo un periódico o dos en el maletero no he dejado huellas visibles. ¡¡¡Ufffff!!!

¡¡Esta no os la perdono!!. ¡¡Mira que dejarme solo precisamente hoy!!.