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Participar en el maratón de Toral de los Vados rondaba por mi mente desde hacía dos años debido a su proximidad geográfica. Ya antes de correr el de Barcelona tenía claro que en septiembre iría a Berlín con lo que estaba cubierto el cupo de 2 maratones por año que hice en el 2009 y 2010 pero la experiencia positiva en la ciudad condal y la buena forma física que mantuve me hizo tomar la decisión de acudir a esta pequeña localidad leonesa de poco más de 2000 habitantes y que, con sus diferencias en cuanto a perfil, suponía volver a realizar un maratón de tipo familiar, de esos en los que participan 200 o menos corredores, en el que corres el riesgo de quedarte solo en parte del recorrido, y que recorren carreteras secundarias.
En un principio afronté la preparación bajo dos premisas: ir a disfrutar de la prueba a ritmos cómodos sin objetivo de tiempos y no seguir un plan de entrenamiento específico. En los 3 meses siguientes al maratón de Barcelona seguí acumulando un buen número de kilómetros y comprobando que seguía manteniendo un buen estado físico. Por eso a medida que se acercaba el 19 de junio pensé en una meta más ambiciosa: intentar MMP saliendo a arriesgar. El último mes decidí poner como referencia el último mes preparatorio para Barcelona pero centrando los ritmos de carrera entre 4’15’’ – 4’20’’/Km. Otro factor que me animaba era el perfil favorable que tiene.
El 18 de junio llegué al mediodía a Toral junto a Canido (Roberto). El desplazamiento es inferior a 3 horas pero el sentido común aconsejaba dormir la noche previa en Toral y así estar más descansado. Después de comer una siesta y recogida de dorsal (increíble: por 10 eurillos: camiseta técnica conmemorativa, botella de mencía, bote de castañas en almíbar y comida post maratón). La cena la hicimos en Ponferrada a base de pasta y a las 11 nos fuimos para la habitación (en caso de no conseguir dormir por lo menos se está en posición horizontal)
El domingo me levanté poco antes de que sonara el despertador. Como era de esperar fue una noche de dormir ligero y a las 5:50 ya estaba en pie. Después de desayunar toca ponerse el traje de faena y el calentamiento cortito que ya haré bastante distancia después. Una de las ventajas del hostal en el que me alojo es que está a escasos 20 metros de la salida por lo que me da tiempo de subir a escasos 5’ del inicio de la prueba “a visitar a Roca”.
La logística del cronometraje demora el disparo de salida un cuarto de hora. Son minutos en los que intentas distraerte charlando con el gran número de colegas gallegos que participan y en los que estás deseando empezar no solo por la tensión sino pensando que va a hacer bastante calor y cuanto antes salgamos antes llegamos.
Una vez empezamos, aplico el plan previsto y, aunque se inicia el recorrido en cuesta, salgo fuerte. El ritmo vivo se ve favorecido porque no hay aglomeración de compañeros en los primeros metros. Los dos primeros kilómetros salen cerca de 4’00’’/Km.
Con todo voy controlando el cronómetro y desde el tercer Km ya me sitúo en los planificados 4’15’’/Km y lo más interesante es que consigo conectar con un corredor y no ir solo. En el Km 5 se nos une otro. Son los primeros Km y la frescura te permite el exceso de ir hablando. Es así como compruebo que voy con dos acompañantes de lujo, ambos de 51 años, que suelen realizar menos de 3 horas. Se trata de Celestino Sebastián (por ejemplo 2 horas 42’ en San Sebastián en 1997) y Santos Llamosas (dos veces ganador del maratón de Ourense, 127 maratones en los últimos 5 años y que con 47 años hizo 2 horas 34’).
En el Km 10, a la altura de Cacabelos, hay una cuesta que me fuerza. A partir de ahí ya no voy tan cómodo. El ritmo de 4’15’’/Km poco a poco se me hace duro y al llegar el Km 17 dejo ir a mis acompañantes. Las sensaciones no son buenas y faltan 2/3 de la prueba. Para más inri me encuentro en plena recta interminable con el desgaste psicológico añadido de comprobar como se van alejando mis antiguos acompañantes. Me intento animar al comprobar que los km pasan a ritmo inferor a 4’30’’/Km y que muy poco a poco voy recortando a Jose Antonio Capelo (ADAS Barco). En ese sentido me digo que no voy tan mal pero soy consciente que no estoy cómodo y la prueba es que algún corredor me sobrepasa. Al poco de salir de Ponferrada conecto con Capelo y en los siguientes 10 Kilómetros nos alternamos en la función de tirar del otro.
Intento hacerme mentalmente fuerte pensando en mi familia y sobre todo en mi madre a la que dediqué mi primer maratón y cuyo hueco intento llenar con un maratón tras otro. La musculatura va justa y en el 35 no aguanto más y me pongo a andar pero un par de minutos después me animo a seguir corriendo porque pensándolo bien “si voy a trote en vez de andando puede que recupere fuerzas y no pierda tanto tiempo” y la verdad consigo ir por debajo de 5’/Km. Pero voy reventado y volveré a pararme otras 3 veces con sus posteriores vueltas a correr.
Voy jodido preguntándome por qué soy un maratoniano, sabiendo que este sufrimiento no va a parar el deseo de otro maratón. La última vez que reemprendo la marcha es en el Km 39 tras la asistencia de un ciclista que me da plátano y agua. Veo que aún es posible hacer MMP y intento darlo todo. Llego al cartel que pone Toral de los Vados y me quedan 9’ para el objetivo. Avivo la marcha, entre otras razones porque se oye próxima la megafonía de meta. En el 40 el isquio derecho se queja y tengo que ralentizar un poco la marcha so peligro de que me de un tirón. Desgraciadamente compruebo que aún queda una cuesta y que para llegar a la meta aún hay que dar un buen rodeo al pueblo. Los últimos metros me pongo a 4’30’’/Km pero no ha podido ser. Cuando pico el reloj marca 3 horas 12’01’’.

Tiene su aquel que después de más de 3 horas te quedes a 6 segundos de realizar MMP. Los primeros minutos son de frustración pero rápidamente me embarga un sentimiento de satisfacción pues he hecho un nuevo maratón y con una buena marca.
En los agradecimientos, como siempre especialmente a mi mujer, la que padece este hobbie, a mis hijas (mis mayores seguidoras), a mis compañer@s del CARMA y la comprensión de la directiva del instituto.