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Por Miguel Marzoa

Esta era mi 4ª participación, en un maratón que no corría desde el año 2014. Decidí correrla en febrero, pero con la condicion de no hacer una preparación específica, visto el resultado de Berlin. De este modo, acudí con pocos kms para lo que suele ser habitual en un maratón.

La idea a priori era rondar el 2:55. Pero una vez más, mala noche y poco descanso…que un perro se ponga a ladrar durante 2 horas dentro de un hotel puede sonar surrealista, pero sucedió. Es lo que tiene cuando sus queridos dueños se van de farra y lo dejan solo en la habitación. Así que una vez en salida, hablo con mis compañeros Víctor, Hernán y Suso para tratar de ir a por 2:57.

La salida, tras el retraso de 25minutos, la hago tranquilo, quizás incluso demasiado lento…pero hay carrera por delante todavía. Lo curioso es que me acompañaba durante esos primeros kms una sensación de ir adormecido, el pulso iba bien pero no iba nada cómodo con un ritmo de 4’12”. El día con una temperatura perfecta, pero el viento castigó en algunos tramos.

Me mantengo en un grupo donde voy con mis compañeros Hernán y Victor, además de la primera clasificada femenina. Noto que poco a poco me voy encontrando algo mejor, y paso por la Media en 1:28:30, iba clavado para 2:57…pero ya se sabe que en algún momento aparecerá el hombre del mazo, con lo cual el objetivo realista iba a ser bajar de 3.

Transcurren los kms y ya empiezan a pasar factura a partir del 34, voy perdiendo ritmo y el peor tramo lo paso en el km 38, cuando voy solo y ya haciendo cálculos para el,sub3, que veía realmente difícil. Suerte que los dos últimos kms transcurren entre público y ánimos, y con la meta en la cabeza. Incluso el km final salió de los más rápidos de la carrera.

Finalmente entrada en meta en 2:59:14 y con la sensación de haber terminado algo más entero que en otros maratones. Aunque lo cierto es que es una distancia que, teniendo en cuenta las marcas en 10k y 21k este año (35’48” y 1:19:28), se me atraganta mucho.

El año que viene habrá que atreverse con los 42 de la Vig Bay…



Fotos cortesía de Running Oleiros, Erik Alfonso y Circuito de carreras Coruña