Seleccionar página

Segunda época, primera temporada, episodio 12

Por Pancho

También puedes seguir nuestras aventuras y carreras en Instagram

Carrera: Maratón «Río Boedo»
Fecha: 17/agosto/2025
Lugar: Báscones de Ojeda, Palencia

INFORMACIÓN DEL EVENTO
A comienzos de mayo me comentan unas nécoras que van a ir a un maratón el 17 de agosto a un pueblo de Palencia y si le añadimos que me estaba rondando la idea de intentar hacer 100 maratones… «blanco y en botella». Ya estaba convencido para realizar esta locura en la tórrida meseta castellana.
A medida que me fui informando del evento que se celebra anualmente en Báscones de Ojeda desde 2003 (esta era por tanto la vigésimo segunda edición) más sorprendido estaba: Un pequeño pueblo (133 habitantes censados en 2024) organiza un maratón con INSCRIPCIÓN GRATUITA y que da botellas de agua cada 4 km, aproximadamente, medalla y diploma para los que llegan a meta, trofeo y caja de pastas artesanas de Boedo para los 3 primeros de cada categoría (de 5 en 5 años),  posibilidad de acampar gratuitamente, así como comida tras el maratón para corredores y acompañantes junto a los vecinos del pueblo. No se puede pedir más.
Eso sí, no apto para los puristas de la distancia porque no está homologado ni tiene sistema de cronometraje con alfombrillas cada 5 km ni en la media, cronometraje manual.
Pero aún hay más. Esta pequeña localidad celebra el día anterior una media maratón que va por la ¡51 edición!
Todo gracias a unos vecinos volcados en apoyar el trabajo de un «loco» llamado Gabriel Ruiz García, alma máter del evento, que con su saxofón se encarga de dar la salida.

LA PREPARACIÓN
No hay como estar bien. A diferencia de los entrenos para Sevilla donde iba lastrado por la anemia que sufría, en este caso la disfruté.
Fueron 943,5 km en 12 semanas: 896,2 de carrera y 47,3 de elíptica.
Como la idea es hacer 9 maratones en los próximos 10 meses se trataba de primar cantidad sobre calidad. Así el día de series eran a ritmo muy asequible (4min 40s / km)
Entrenos de semana en solitario y el largo del domingo en la mayoría de los casos acompañado aunque solo fuera parcialmente por compañeros del equipo. Mención especial de agradecimiento para la nécora Javi Conde que sin estar preparando nada me acompañó en varias ocasiones en la totalidad de la distancia fijada.

Tres grandes (bueno, alguno más grande y otro más pequeño) preparándose para la dura prueba

LA PREVIA DEL MARATÓN
De los 35 maratones anteriores en un buen número viajé con la familia, otros solo y en algunas ocasiones hubo CARMA maratón, es decir, viaje y alojamiento con compañeros del equipo. Así fue en esta ocasión. Fin de semana compartido con las nécoras Jorge González y Cristian Valencia.
Salimos el viernes y fuimos testigos del drama que vive la provincia de Ourense con los incendios. 10 min después de atravesar la Canda se cortó el tráfico. Ya desde la zona de Verín el panorama era desolador. A la vuelta más de lo mismo en la zona de Ribadavia. No hay palabras…
El sábado nos acercamos a Báscones ya que nuestro «benjamín» Cristian aún «no maduró» y participaba de tarde en la carrera de la legua. Por lo menos no le dio por correr la media maratón.
Con un calor insoportable Cristian solo pudo correr 1 km luego fue sobrevivir hasta meta. Con todo hizo pódium de categoría.

El Trigal

LA CARRERA
La salida era a las 8 de la mañana. Estábamos concienciados de que una parte de la prueba iba a apretar el calor. Otra incógnita era cómo iba a responder el cuerpo a los 960 m de altitud.
De calentamiento hice escasamente 500 m. Entre que ya había kilómetros después y que ya estábamos en 19° no consideré necesario más. Antes de ir a la salida la protocolaria CARMA foto.
Gabriel y su saxofón nos dan la salida. La idea era salir sobre 4min 40s- 4min 30s y gestionar según sensaciones.
El circuito casi en su totalidad por pistas de tierra, con algunas zonas irregulares y con grava. Circuito que consta de tres vueltas. La primera de aproximadamente 11 km y otras dos que amplían el recorrido de la primera llegando a aproximadamente a 15 km.
Salida tranquila (a la cabeza de carrera no la perdemos de vista hasta el segundo km). Sin problemas de apelotonamiento. Somos en total 133 los inscritos.
El trío del CARMA lo clava en el primer km: ¡4min 30s! Formamos un grupo de 6 corredores.
Los primeros 5 km pican para abajo y vamos muy cómodos (media sobre 4min 35s / km) y en amena charla con nuestros nuevos amigos. Uno lleva más de 150 maratones, otro se estrena en la distancia y el otro es sobre todo corredor de montaña.
Todas las vueltas son un ida y vuelta. Nuestro más que centenario acompañante en el retorno de la primera vuelta nos da información de un buen puñado de corredores con los que nos cruzamos. «Este lleva más de 200 maratones, este organiza el maratón de Almagro, este lleva 485…». Lo que nos queda claro es que una parte significativa de los participantes son «devora maratones».
En esos km de vuelta al pueblo el ritmo medio pasa a 4min 40s. Y es que lo que antes era picar hacia abajo ahora pica hacia arriba.
Cristian al comienzo de la segunda vuelta se queda. Es lo que pasa cuando vienes corto de km en la preparación.
Esta vuelta sale un poco más rápida. Los km extra que tiene sirven para darse cuenta de que en la tercera el regreso se va hacer duro. Y es que en el tramo extra hay un poco más de pendiente, primero descendente y luego ascendente.
Y de momento cielo cubierto.
Llegando de nuevo a Báscones, Jorge pasa un momento de crisis, pero saliendo del pueblo despeja el cielo y con calor está en su salsa. Se pone a 4min 20s. Ya estamos en la tercera vuelta. Quedan sobre 14 km y yo prefiero seguir a 4min 30s. Se rompe el grupo y quedo con Álex, un chico de Valladolid, que también prefiere ser cauto pese a que vamos bien de sensaciones.

Cristian en el podio

A partir del km 33 voy notando el esfuerzo coincidiendo con la parte de retorno a Báscones. Se une perfil picando hacia arriba, calor y km recorridos. Ha llegado el momento en el que hay que tener fuerza mental porque el cansancio te pide parar. Álex se me ha ido pese a sus ánimos. Ya estoy solo ante el maratón. Me «hago fuerte» pensando que quedan menos de 5 km y pese a los signos de flaqueza consigo correr por debajo de 4min 50s.
Cuando se atisba Báscones sobrepaso a Álex y a otro corredor faltando 800 m yendo a tope hasta meta.
Entró en decimotercera posición y primero de categoría en 3h 07min 34s, pero a la carrera le falta algo más que un km.
Jorge entró decimoprimero y Cristian vigésimo cuarto de 87 finishers.

Un feliz Pancho, ganador de su categoría

LA POSCARRERA
En meta abundancia de botellas de agua, Coca Cola y Acuarius.
No hay duchas pero el río Boedo con sus frías aguas es ideal tanto para sacarse el sudor como mimar las maltrechas piernas.

Un baño más que refrescante

Antes de regresar al terruño nos quedamos a la comida popular, también gratuita, a base de paella vegetariana y de postre melón.
Eso sí, en un banco porque aquello parecía una playa del Levante con las sombrillas reservando sitio a las 6 de la madrugada para toda la familia. En este caso eran mesas a medio ocupar reservando el resto.
Resumiendo trato exquisito de los bizarros, gentilicio de los habitantes de estos lares.

Y que no falle el homenaje final

Este maratón se lo dedico a la nécora Juan Piñeiro que no pudo venir y con el que tengo un maratón pendiente.
Próxima estación 7 de septiembre en Palacios de Jamuz.
#carmarisqueiro
#eltrigalvigo
#persiguiendo100sueñosmaratonianos