Segunda época, primera temporada, episodio 1
23 de abril de 2025
Somos una gran familia, decimos siempre. Estamos orgullosos de nuestro equipo, de nuestra camiseta y del espíritu CARMA. Y hay razones para estarlo. Los lazos de camaradería y amistad que se establecen entre nosotros son algo verdaderamente excepcional. Solo dos imágenes para ilustrarlo:

Después de la última contrarreloj los dos equipos del CARMA abrazados forman una imagen de verdadera camaradería.

Al terminar la preVigBay éramos más de ochenta entre nécoras y amigos participantes. No creo que muchos equipos tengan esta capacidad de convocatoria.
Nuestra divisa o lema oficioso dice: «No somos los mejores, ni los que más corremos, pero somos un grupo en el que la calidad humana y las ganas de disfrutar del atletismo y de la vida son fundamentales». Bueno, algunos si están entre los mejores. Se suben a los podios con frecuencia, incluso ganan campeonatos de España o corren distancias estratosféricas. Otros nos conformamos con terminar las carreras y esa es nuestra victoria. Pero todos nos sentimos valorados y formando parte de la familia. Y desde luego, somos los de la camiseta más hermosa, la conocida como «la negra».
Como todas las familias, el CARMA ha pasado por diversas dificultades y pequeñas crisis. Cuando yo entré en el equipo, éramos alrededor de 70. Ahora somos casi 130. Es decir, han ingresado sesenta atletas más de los que han salido. Entre estos, los que se han ido, la mayoría lo ha hecho de forma amistosa y siempre tendrán un sitio en nuestro corazón. Unos pocos lo han hecho de forma más dolorosa, protagonizando esas pequeñas crisis a las que me refiero. Con algunos daños, hemos salido de todas y somos cada vez más fuertes y eso se nota.
Todos hemos contribuido a ese espíritu, pero, obviamente, el mayor mérito es de los cinco fundadores, del presidente y su equipo, ejemplo de tolerancia y buen hacer. Fijaos si son tolerantes que ahora tenemos una «negra» blanca a petición de varias nécoras. También está la muy leal, imaginativa y ocurrente oposición. Y un patrocinador que más que patrocinar, nos mima. El Trigal, con Cándido y su familia, es uno de los mejores activos de este equipo y es de justicia reconocerlo.
Durante varios años, este blog dio cabida a las historias de las nécoras que nos permitieron vivir sus emociones, compartir sus victorias y sus padecimientos. Algunas crónicas fueron verdaderamente memorables. Siguen por ahí para quien quiera repasarlas. El trabajo de David Boleas fue espectacular. Ahora me toca a mí continuar su labor. Espero estar a la altura.
Comenzamos hoy con el relato del último maratón presidencial, su trigésimo quinto. Nada menos que el campeonato de Europa en Bélgica. Espero que sea la primera de muchas crónicas, así que, nécoras, animaos a participar. Serán bienvenidos todo tipo de textos, sea cual sea su longitud.
Jose Garabatos
P.D.: A pesar de llevar unos años jubilado, sigo siendo un profesor de Física y Química. Así que me perdonaréis que me tome la libertad de adaptar los símbolos y unidades a las normas del Sistema Internacional y a las recomendaciones de las academias gallega y española. Del mismo modo me ofrezco para revisar discretamente el texto que me enviéis si queréis.
UN MARATÓN DE CAMPEONATO
Por Pancho
Carrera: Campeonato de Europa de Ruta (Maratón, Medio Maratón, 10 km)
Fecha: 13 de abril de 2025
Lugar: Bruselas-Lovaina, Bélgica
Al Campeonato de Europa llegaba en mejores condiciones que a Sevilla. En esas siete semanas se nota que el aporte de hierro siguió aumentando los niveles de ferritina y semana a semana me fui sintiendo mejor. Por eso el objetivo top era hacer 3 h 10 min. Nada menos que 11 min menos que en la capital hispalense. La verdad es que con bajar de 3 h 15 min ya lo consideraba todo un éxito.
El sábado de mañana nos acercamos a por el dorsal a Lovaina. La feria del corredor muy modesta. Un detalle bonito el gran panel con los nombres de todos los participantes.

El presidente contento con su dorsal

¡Fue capaz de encontrarse!
Sábado con bastante calor. La verdad es que tuvimos suerte con el tiempo porque si llegamos a tener esa temperatura al día siguiente pudo haber alguna desgracia teniendo en cuenta que la salida era a las 10:15.
De tarde tocó descansar y dejar lista la equipación y complementos.

Todo listo
Al despertarme compruebo que amanece con lluvia Bruselas y temperatura fresca.

Bruselas es así. Ninguna sorpresa
Después del desayuno toca el ritual de prepararse. Me decanto por pantalón en vez de malla.
Me hago la foto «protocolaria», compruebo que llevo todo y marcho hacia la zona de salida que se encuentra a 15 min andando. La lluvia ha ido a más durante el trayecto y me empieza a preocupar. Una cosa es una llovizna y otra ir calado 42 km.

Aquí está «Juan Carlos» desafiante
La zona de salida es en un amplio parque. Allí quedo con mi compi Suso Conde para la CARMA foto.

¡Ánimo nécoras!
Luego nos deseamos suerte y voy a calentar escasos 500 m. que ya habrá tiempo de hacer kilómetros.
Me llama la atención que no hay control de cajones por tiempos, lo que unido a que estrechan a modo de embudo el paso por el arco de salida, explica que tardo más de un minuto desde que se dio el pistoletazo de salida en moverme y cerca de dos minutos en atravesarlo.
Afortunadamente paró de llover y el viento previsto tampoco hace acto de presencia.
Los primeros kilómetros son llanos pero como atravesamos tres túneles tocan sus respectivas cuestas.
Las dos liebres de 3 h 15 min van un poco por delante y en las subidas se distancian.
El avituallamiento del km 5 voy con precaución porque el riesgo de golpe con corredores «inquietos» que se cruzan es alto. Por eso paso por la zona central ya que aún me queda un poco de agua en la botella que tengo desde el inicio. Prefiero evitar la del avituallamiento por si está fría.
En el km 8 viene una cuesta de 2 km, bastante tendida, pero los dos kilómetros de subida no los quita nadie. Aminoro el ritmo, queda mucha carrera y lo que no quiero es consumir demasiadas fuerzas. Veo como las liebres se me alejan más.
Como todo lo que sube baja luego toca un buen tramo de bajada donde acelero, tomo el primer gel y sobrepaso a las liebres.
Buena parte del resto del trazado, como podéis observar en el gráfico del perfil abundan las tachuelas, nada del otro mundo pero no es un maratón que podamos denominar plano.

Perfil delicado
Antes del km 15 me vuelven a pasar en una subida las liebres y en la siguiente bajada vuelvo a ponerme delante. Poco después cojo a un corredor que lleva una camiseta roja que pone Gijón y me animo a saludarlo. Los siguientes 20 km aproximadamente compartiremos aventura hablando de lo «divino y lo profano». Bueno, no nos engañemos, mayormente de atletismo.
Con él comparto el fenomenal ambiente que hay desde el segundo tercio de carrera al atravesar los pueblos. Sus habitantes han respondido al evento echándose a las calles.
En cuanto a la lluvia ya solo cayeron cuatro gotas mal contadas. El cielo permanece cubierto y lo que hay es bastante humedad. Por eso bebo en todos los avituallamientos (hasta mitad de carrera están cada 5 km y luego cada 3)
Llevamos un ritmo bastante constante. Paso la media en 1 h 30 min 38 s.
Los kilómetros con Mario, mi compañero asturiano, son una bendición. Pasan los kilómetros «entretenidos».
Otros dos geles llegados los km 20 y 30.
Cerca de Lovaina entramos en una zona de ancha carretera. Afortunadamente seguimos sin viento.
Voy bastante entero pero es entrar en Lovaina y me noto más pesado. Callejeamos con bastantes zig zag y alguna zona adoquinada. Pierdo un poco de ritmo y y la estela de Mario. ¡Un placer los kilómetros compartidos!
Estoy en el km 34 y la meta está muy cerca pero antes de enfilar hacia ella te mandan en dirección contraria aproximadamente 2,5 km y regreso por la misma vía tras el pertinente giro de 180°. Ese tramo se me hace muy duro. Ya voy bastante justo. Pasado ese tramo el resto es un recorrido por las calles de Lovaina con bastantes giros y mini subidas y bajadas. El Garmin no engaña, por mi mente solo pasa intentar no pasar de 5 min/km.
La recta final, saco fuerzas, y consigo hacer sub 3 h 15 min.
Pese al bache final ha salido un maratón con ritmos bastante homogéneos.

Excelente resultado
Cayó el trigésimo quinto maratón.

¡Enhorabuena, Pancho!
Camino del guardarropa me encuentro con Mario. Otro nuevo amigo hecho en los maratones. Nos abrazamos, felicitamos y antes de despedirnos nos sacamos una foto para el recuerdo.

Por donde vamos, hacemos amigos
«Feliz como una perdiz».
Ahora la prioridad será combatir el Helicobacter pylori antes de perseguir sueños maratonianos.
Pancho.


