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Por Adán

Hay que vivirlo

Corría el mes de noviembre del 2017 ,cuando tomando unas cervezas con unos amigos hablábamos de lo dura e impredecible que es la vida ,y lo importante que es disfrutar en cada momento todo lo posible porque nunca se sabe cuándo tendrás que estar en una cama postrado o cuándo vendrá la de la guadaña a visitarte, y lo emocionante que supone asumir nuevos retos. Alguien propuso ir a correr a Donostia para participar en su maratón, así que el primer día que abrieron las inscripciones me anoté. Tenía exactamente un año por delante para preparar sin duda una cita muy especial.

Manos a la obra

Me puse a preparar un plan de 12 semanas genérico del maratón de Valencia con Bernardo y muchos amigos que fueron arrimando el hombro los días que había que apretar en los entrenos. Cumplido el plan al 95%, llegué a la cita, sin molestias y con buenas sensaciones.

Volé hasta Bilbao, haciendo escala en Madrid, donde perdí el vuelo y tuve que pasar más horas de las previstas en el aeropuerto. De Bilbao me desplacé en coche hasta San Sebastián, llegando por escasos minutos, antes de que finalizase el horario de entrega de dorsales.

El gran dia

8000 participantes entre maratón, media y los 10k,10 grados de temperatura y viento de 12 km/h en contra, que se haría notar especialmente en la segunda parte de la carrera, el perfil sería de algo más de 300m de desnivel positivo, con cajones de salida perfectamente delimitados que como es costumbre no todo el mundo cumplió, no siendo impedimento para en el primer kilómetro coger el ritmo que el cuerpo ya tenía más que asimilado 4:45 .

En cada bordillo una persona con una bandera nos avisa al grito de bordillo, 19 puntos de avituallamiento en la carrera, con geles, fruta, isotónicos y frutos secos.

Me voy dejando ir sin mirar el reloj, descubriendo el circuito moviéndome entre 4.40/4.50 en el km 14 que en la segunda vuelta será el 35, veo una subida de unos 150 m con un desnivel lo suficiente importante para marcar un antes y un después, pero ese momento todavía no había llegado, y ahí sería donde se me escapase la carrera.

Paso la media en 1.43.30, dejándome ir. Es en el km 28, tras algún ligero repecho, cuando noto que el cuerpo ya no va fluído, y ahora me cuesta mantener sensaciones. Empiezo a entrar en déficit, y ahora ya voy a ritmos de 5/5.15 pero con sensaciones de ir clavo.

El muro

Sobreviviendo llegue al kilómetro 35, donde tendría mi tumba. El cuádriceps estaba tieso y casi no se articulaba, me quedaba como clavado al suelo. Frenándome en seco, pasé de correr de 5.15 a los km siguientes hacerlos por encima de 6/7 minutos km, sobrevivir arrastrándome lo que quedaba de carrera, animado por el público que se volcó en todo momento con la carrera, tan cerca y tan lejos, tan frustrante , que hagas lo que hagas tu suerte está echada, y no vas a poder cambiar tu destino. Cuánto hubo que apretar para poder cerrar los 42 k., contento por haberme vaciado, pero muy gastado por todo el sacrificio que nos supuso a todos preparar el plan para dejarlo escapar a falta de 7 km esperemos, levantarnos y si hay otra oportunidad ser capaz de cerrar la carrera.

TIEMPO FINAL

3:47:37

MMP

 

Por qué correr en San Sebastián

Por su sobresaliente organización, por los servicios deportivos disponibles, duchas masajes y por la afición, que pese a que hacía un día horrible estaba en la calle animando no dejando que me rindiese,

Espero volver a correr en Donostia algún dia.