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Por los pelos conseguimos inscribirnos los miembros del C.A.R. Marisqueiro en esta carrera a la que ya hacía tiempo habíamos anunciado nuestra participación. Menos mal que nuestro presidente (es un auténtico lujo de “public relations” el tío) tiene buena mano con el organizador de la carrera, el encantador y siempre atento Sr. Jorge Teixeira, y consiguieron hacernos un huequecito de última hora. Una representación bastante nutrida del equipo confirmó aprisa y corriendo su participación: Aguita, Banderas, Canido, Jeff y Mincha (por orden alfabético).

El día señalado salió la expedición (compuesta por los corredores y algunos buenos amigos y amigas que suelen prestarnos su ánimo -nunca suficientemente valorado- y apoyo logístico) de los más diversos puntos de la geografía pontevedresa. Tras la última parada en tierra hispana para optimizar recursos y, de paso, evitar gastos innecesarios y retrasar el calientamiento global (o sea, dejar un par de coches en Porriño) salimos como balas destino Oporto.

Una vez en la ciudad buscamos aparcamiento… y buscamos aparcamiento… y una vez encontrado… buscamos otro aparcamiento porque en el que está al lado de la Estación de São BentoPalacio de la Bolsa de Oporto, y de allí ya no movimos “os carros” hasta nuestro retorno a Vigo.
se agotaron los tickets justo cuando dos de nuestros tres coches estaban ya dentro y el tercero intentó acceder al recinto. Como consecuencia de esto nos fuimos a un curioso aparcamiento helicoidal que hay al lado del

Subimos hasta la Cámara Municipal (el Ayuntamiento, en definitiva) para recoger los dorsales, y allí nos encontramos, como tenemos por costumbre hacer cada vez que asistimos a Oporto para correr, al inefable Sr. Teixeira. Con él mantuvimos una amena y distendida charla, para variar igualmente… y es que hay gente que no cambia nunca. Lo que sí hicimos esta vez fue sacarnos unas fotos con el artífice de esta maravilla de carrera y de todas cuantas se celebran en la ciudad del Douro.

Enseguida nos acercamos hasta el centro comercial Via Catarina, donde despachamos una buenas raciones de ensaladas diversas, pastas, pizzas, en fin… de todo un poco. Eso sí, cervezas hubo muy pocas, contrariamente a lo que algunos pudieran pensar por nuestros antecedentes. En esta ocasión, y como la carrera sería en unas pocas horas, los habituales de las jarras espumosas preferimos darnos a la botella (de agua).

Como la mesa y la sobremesa se prolongaron, la tarde se nos echó encima y apenas nos dio tiempo a comprar unos guantes técnicos y alguna otra cosilla de última hora en el SportZone (algunos no habíamos contado con una temperatura tan baja) y para dar una vuelta por la avenida dos Aliados, que es el centro neurálgico de la carrera (ya que tiene la salida y llegada a escasos metros una de la otra).

Y ya bajamos hasta los coches para ponernos la ropa de faena, puesto que si queríamos tener unos lugares de salida medianamente cómodos habría que estar con tiempo y calentar dentro del recinto vallado para evitar sorpresas de última hora.

Para variar, risas, charlas y cachondeos varios nos acompañaron mientras nuestro presidente iba haciéndonos fotos en las más variadas posturas y estiramientos… a cada cual más inverosímil.


Y fue, en efecto, tal y como lo habíamos previsto. Media hora antes de la salida no bajaban de 200 los corredores que ya estábamos calentando en la zona de salida y diez minutos antes pocos debían ser los que aún no se encontraban en el recinto. En ese momento comenzó a llover y el nerviosismo hizo que la gente se fuera hacia adelante. La organización tardó casi lo que quedaba hasta la hora prevista de salida en conseguir que los participantes retrocediéramos un metro y pico o más que se había pasado alguna gente… y es que éramos muchísimos y muchas también las ganas de correr por esas hermosas calles empedradas.

El ambiente reinante era claramente festivo, y eso que aún quedaban algunos días para que llegara el Fin de Año. Y la gran fiesta se convirtió para nuestro chicos en un cúmulo de sensaciones contrapuestas, especialmente porque las ganas y la alegría de correr se toparon en algunos casos con un perfil exigente con dos vueltas casi idénticas en las cuales se sube casi durante dos kilómetros y medio y se baja casi los otros dos kilómetros y medio. Una parte muy pequeña del recorrido es apenas llana, y no da tiempo a recuperarse del esfuerzo inicial cuando ya pierdes de nuevo el ritmo lanzándote en plena bajada.

Cada uno de nosotros acabó haciendo su propia carrera y llevando su propio ritmo… así terminamos llegando por el siguiente orden:
291 Agüita…… 43:01
478 Canido….. 45:23
618 Jeff…….. 47:03
634 Mincha…. 47:12
772 Banderas.. 48:51

Los tiempos no tienen por qué ser relevantes ya que, como he dicho, el perfil no ayudaba a hacer marca aunque sí el rítmo frenético que casi todo el mundo llevaba… y es que en Portugal se corre mucho y muy bien, como demuestra que el podio estuvo tomado totalmente por atletas lusos (y ello a pesar de la presencia de Arturo Casado o Suso de la Fuente) y lusas.
Destacamos la participación de un par de forer@s amig@s:
  • Xolinha, que quedó en un muy meritorio décimo lugar de la clasificación femenina y segunda española (sólo por detrás de la navarra Estela Navascués Parra del F.C. Barcelona, y una de las mejores atletas nacionales en los 10 kms.)
  • Cheetos, que se le apareció a Banderas como salido de un sueño y con la misma facilidade desapareció en mitad de la noche hasta llegar a meta.
Vídeo tomado da web de Runporto.com